Según el último aforo internacional coordinado por Juan Vilar, consultor estratégico y profesor de la Universidad de Jaén, y Jorge Pereira, Profesor de la Universidad de la República de Uruguay, la próxima campaña de aceite de oliva arrojará una producción mundial de casi 2,8 millones de toneladas, un 5% más que la que acaba de terminar, con una evolución estable y sólida en la formación de precios en origen, al menos hasta la próxima primavera.

La previsión de campaña 2017/18 realizada con datos procedentes de los 57 países productores, con un nivel de significación del 95, y el 93 por ciento de superficie y producción respectivamente, arroja un resultado de 2.826.890 toneladas de aceite de oliva. Dentro de estos datos las mayores producciones, por orden, corresponden a España (1,20 millones de toneladas), Túnez (290 mil toneladas), Italia (280 mil toneladas), Grecia (265 mil toneladas) y Turquía (200 mil toneladas) suponiendo de forma respectiva el 42,45; 10,08; 9,73; 9,21 y 6,95 por ciento del total de producción, ostentando una oferta conjunta de casi el 80 por ciento del aceite producido en el planeta la campaña próxima. Todo ellos con la prudencia que exige esperar un otoño precoz y abundante en precipitaciones.

En productividad media, Australia y Chile son líderes, con casi 600 kg de aceite por hectárea, seguidos de España con 470

En cuanto al fruto, se espera una producción de casi 20 millones de toneladas, de las cuales, algo más del 12 por ciento se destinará a elaboración de aceituna de mesa, y el resto, casi 88 por ciento a elaboración de aceite.

La producción mundial media por hectárea, de los más de 11,4 millones cubiertas de olivos que pueblan el planeta, será de 1.700 kg de fruta, conjuntamente para mesa y almazara, mientras que la media de aceite de oliva obtenido superará los 250 kg, igualmente de media y por hectárea.

Por categorías de cultivo, la procedencia de la fruta provendrá del olivar tradicional en un 56 por ciento, intensivo en un 36, y superintensivo en un 8, de forma respectiva.

Si se hace referencia a la productividad media, Australia, y Chile son líderes, con casi 600 kg de aceite por hectárea, seguidos de España con 470 kg, e Israel con casi 460, siempre atendiendo a la previsión realizada.

 

La demanda variará aunque no así los precios en origen, por lo menos hasta la primavera

La demanda podría sufrir leves contracciones sostenidas y generalizadas sobre todo en mercados maduros correspondientes a grandes productores, como es el caso de España, Italia, Grecia y Túnez, especialmente.

En relación a los precios, supuesto la oferta prevista se corresponde con la actual demanda mundial pronosticada para la citada campaña, y presumiblemente el enlace mundial existente para finales de septiembre será incipiente, se prevé una evolución estable y sólida en la formación de precios en origen, al menos hasta la próxima primavera.

De producirse un año 2018 hidrológicamente adecuado, los más de 11,4 millones de hectáreas productivas de olivos que pueblan el planeta podrían arrojar una campaña 18/19, manifestando una simple productividad de entre el 80 y el 85 por ciento, de entre 3,6 y 3,7 millones de toneladas, lo que unido a la mencionada caída de demanda en los citados mercados maduros creará un completamente distinto entorno de precios en origen, para los cuales, el sector se ha de comenzar a preparar estratégicamente.

En palabras de Juan Vilar «la olivicultura internacional se encuentra, coyunturalmente, en un entorno dorado para el desarrollo de estrategias competitivas, sobre todo para aquellas explotaciones menos rentables»; este concepto es compartido por Jorge Pereira, que «observa el enorme avance competitivo de países como Australia o Chile, que pese a sus difíciles condiciones para el cultivo, y superficies plantadas que no superan las 30 mil hectáreas, tienen rendimientos similares, basados en la innovación como estrategia competitiva»

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