En plena tormenta soberanista en Cataluña, Freixenet fue una de las primeras empresas agroalimentarias en anunciar su disposición a trasladar su sede social y abandonar Cataluña. Ahora esa amenaza queda roma: El grupo alemán Henkell ha firmado la adquisición del 50,67% de las acciones de Freixenet, la empresa líder del sector del cava, y ha logrado «un amplio acuerdo de cooperación internacional» con José Ferrer Sala y José Luis Bonet, las dos partes de la familia que conservan el resto de acciones.

La adquisición de esta participación está sujeta a su aprobación por parte de la Autoridad Europea de la Competencia, mientras que los detalles de la cooperación entre accionistas se facilitarán «más adelante», según han informado Freixenet y Henkell en un comunicado conjunto.

Una operación comercial que puede rondar los 200 millones de euros que busca abrir nuevos mercados

Aunque la nota no concreta el importe de la operación, algunos medios apuntan a que Henkell, la filial de vinos espumosos, licores y vino del grupo Oetker, ha pagado algo menos de 200 millones de euros por esta participación mayoritaria de Freixenet.

La operación será posible después de que la familia Hevia y tres ramas de la familia Bonet hayan decidido aceptar la oferta de la compañía alemana, que lleva más de un año y medio intentando materializar esta adquisición.

Como accionistas de la misma se mantendrán su presidente de honor, José Ferrer, con un 42% del capital, y el actual presidente de Freixenet, de Fira de Barcelona y de la Cámara de España, José Luis Bonet, propietario de un 7,25 %.

Con este acuerdo, Henkell y Freixenet «unen fuerzas para convertirse en el líder mundial del sector de los vinos espumosos».

La firma catalana, con sede en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona) y más de cien años de historia, es líder mundial en el sector del cava, mientras que Henkell cuenta con la marca Mionetto y Trocken, el vino espumoso más exportado de Alemania.

«El acuerdo de cooperación estratégica busca abrir nuevos mercados y canales de distribución que permitan ampliar la presencia internacional de las dos compañías, así como contribuir al crecimiento sostenible de ambas», señalan las empresas en la nota.

El presidente de Freixenet, José Luis Bonet, asegura que su compañía ha encontrado en Henkell «un socio con una fuerte visión de futuro» que ayudará a fortalecer su firma y a mantener su identidad y tradición, «con una presencia internacional mucho más fuerte en el futuro».

Por su parte, el consejero delegado de Henkell, Andreas Brokemper, resalta que a las dos empresas les une «la misma visión emprendedora».

Una guerra familiar ha impedido que el negocio se quede en las manos de quienes crearon la firma

«Estamos muy satisfechos de poder trabajar juntos para aprovechar las oportunidades en el creciente mercado de cava y vinos espumosos. Juntos podremos ofrecer a nuestros clientes una más amplia experiencia internacional y un surtido único de marcas de primera calidad», subraya.

Freixenet es una empresa familiar fundada en 1914 y es el mayor exportador de bebidas de España, así como el mayor fabricante mundial de cava.

El grupo cuenta con veinte bodegas en tres continentes y tiene marcas como Freixenet, Mederaño, Mia, Segura Viudas y Gloria Ferrer. Tiene además filiales en 19 países y exporta sus marcas a 109 países.

El grupo Henkell, por su parte, es filial de la multinacional Oetker, está representado en 21 países a través de sus filiales, que exportan a más de un centenar de mercados, y dispone de marcas como Champagne Alfred Gratien, Törley Sket o Mionetto.

El primer intento de Henkell por hacerse con una parte mayoritaria de Freixenet se remonta a principios de 2016, cuando los Hevia anunciaron su intención de vender al grupo alemán su paquete accionarial del 29 %.

El presidente de honor de Freixenet, José Ferrer Sala, rechazó la venta y llegó a presentar una oferta firme para comprar el 51% del capital de la empresa a miembros de las familias fundadoras, aunque finalmente la retiró al no conseguir la financiación necesaria.

Ante las diferencias entre las tres familias (Ferrer, Hevia y Bonet) respecto a si debían o no aceptar la oferta de Henkell, el consejo de administración de Freixenet decidió en diciembre de 2016 crear una dirección colegiada integrada por Pedro Ferrer, Enrique Hevia y Eudald Bonet.

En Freixenet, los socios mayoritarios son los Ferrer, rama familiar que controla el 42% de la empresa y que siempre se  había mostrado dispuesta a seguir al frente de la misma.Por otro lado está la familia Bonet, que tiene en José Luis Bonet, el presidente de Freixenet, a su máximo responsable.

Los Bonet en su conjunto poseían una participación del 29%, la misma que controlaba la familia Hevia, liderada por Enrique Hevia, que es el vicepresidente de Freixenet y director financiero del grupo catalán.