El campo español cierra un primer año de aplicación de la nueva PAC muy problemático, farragoso y muy complicado en el que las altas metas ambientales y digitales han chocado con la realidad de la sequía, la inflación, la burocracia y carencias en los anticipos de las ayudas.

La  normativa de la PAC para 2023-2027 entró en vigor el 1 de enero y el balance es desigual entre las organizaciones agrarias, el Gobierno o las instituciones de la Unión Europea (UE), pero todos han coincidido en las enormes complicaciones que ha generado la reforma más ambiciosa de esa política.

La PAC beneficiará a 650.000 agricultores y ganaderos españoles; España es el tercer país que percibirá más fondos, con más de 47.000 millones de euros, 7.150 millones anuales.

Entró en vigor acarreando las consecuencias de la guerra de Ucrania y el incremento de los costes, a lo que se ha sumado en España una sequía extrema.

España, con permiso de Bruselas, autorizó el anticipo de hasta el 70% de las ayudas -entre octubre y noviembre- para proporcionar ingresos a las explotaciones, pero en la práctica las autonomías han adelantado menos de lo previsto y desde el sector agrario muestran malestar por «no llegar la liquidez cuando hace falta».

EL INICIO DE UN RÉGIMEN EXIGENTE

La principales novedades de la PAC han sido el incremento de la responsabilidad de los Gobiernos, mediante un plan estratégico nacional (Pepac) y los eco-regímenes, que suponen el 23 % del presupuesto de las ayudas y que priman servicios al medioambiente (En España están dotados con 1.017 millones anuales).

Los ministros de Agricultura comunitarios han coincidido esta semana en Bruselas, en el último Consejo del ramo bajo presidencia española, las dificultades de la PAC por sus innovaciones, por la falta de tiempo de adaptarlas a las legislaciones nacionales y por la situación climática y de los mercados. Desde el campo, las organizaciones agrarias van más allá y señalan que ha sido farragoso y muy complicado y hablan de un año «angustioso», «terrorífico» y «de locos».

«Si no hay una PAC más flexible será inviable», según el secretario general de COAG, Miguel Padilla.

La presidencia española de la UE se ha hecho eco de las preocupaciones y ha señalado que «no se pueden pedir más esfuerzos que no vayan acompañados por apoyos adicionales», según las conclusiones del Consejo.

Entre los aspectos más difíciles están los eco-regímenes, que promueven prácticas contra la erosión, el establecimiento de una cubierta vegetal o la rotación de cultivos.

También la introducción de un Cuaderno Digital, cuya entrada en vigor se ha aplazado (hasta 2025 la incorporación de toda la información obligatoria).

En 2024 España aplicará la condición social de las ayudas, por la cual cumplir las normas laborales será un determinante en la concesión de subvenciones.

VALORACIONES DE LOS AGRICULTORES

El director de relaciones internacionales de ASAJA, Ignacio López, hace en declaraciones a Efeagro un balance negativo del primer año de la PAC, que empezó con «problemas, poca información y «retrasos» informáticos.

Respecto a los anticipos de las ayudas, ha calificado de «desigual» su concesión y ha dicho que «salvo honrosas excepciones» el sistema no ha estado preparado cuando los agricultores necesitaban más el dinero.

Según un informe de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, a 26 de noviembre se habían abonado solo el 41% de las ayudas y solo se habían aproximado al 70% en el anticipo Castilla y León y Navarra; Andalucía había pagado cerca un 50% y Asturias, Cantabria y Cataluña, en el otro extremo, no habían realizado ningún pago.

El secretario general de COAG también ha expresado el resquemor de los agricultores por no haber percibido ese anticipo. La situación actual de los pagos de la PAC es diferente porque diciembre ya es período ordinario de abono d ayudas.

En cuanto a los eco-regímenes, según datos del Gobierno y del sector un 75 % de los productores se han acogido a ese sistema y, de los 22,1 millones de hectáreas de cultivo 19,1 millones de hectáreas tendrían declaración de la nueva práctica.

Para Asaja esto tiene «doble filo» porque habrá que ver si los importes de las ayudas se verán mermados como consecuencia de las solicitudes.

«NO SE PUEDE DECIR QUE SEA BUENA O MALA. HAY TANTAS REALIDADES COMO EXPEDIENTES»

El vicesecretario general de UPA, Cristóbal Cano, ha manifestado que aunque ha sido un año muy complicado, la PAC incluye medidas «positivas», como los techos máximos de ayuda por explotación o en la definición de agricultor activo.

«En esta PAC no hay un discurso único. No se puede decir que sea buena o mala, hay tantas realidades como expedientes de solicitudes de ayuda», ha añadido.

No obstante, pese a reconocer que todo ha sido farragoso y muy complicado, ha defendido una mayor flexibilidad, en aspectos como los períodos sin tratamientos sobre cubiertas vegetales o en la rotación de cultivos, para que no haya normas «ilógicas».

(Texto: Mercedes Salas / Efeagro)