En poco más de una semana, María Ángeles Benítez Salas cambiará el gris de Bruselas por la luminosidad de los cielos de Madrid, donde será «los ojos y los oídos» de Ursula von der Leyen al asumir la dirección de la representación de la Comisión Europea en la capital de España, según dijo en una entrevista con Efe. Esta abogada almeriense y actual vicedirectora en la dirección general de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea asumirá sus nuevas responsabilidades el 1 de abril y deja claro que está a favor de excluir de las ayudas PAC a las explotaciones que no respeten los derechos laborales y respalda el acuedo de Mercosur, pero asme que algunos sectores necesitarán «apoyo» para afrontar la competencia.

Benítez Salas será la segunda mujer que ocupa el puesto de máxima representante de la Comisión Europea en Madrid, tras Aránzazu Beristain Ibarrola, y vuelve a España nombrada por la primera mujer a la cabeza de la Comisión Europea, «un símbolo de la evolución de los tiempos», «de progreso», «¡que ya era hora!», exclama.

La actual vicedirectora en la dirección general de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea llevará a su nuevo cargo su experiencia en los 35 años de gestión en el Ejecutivo comunitario, donde llegó como becaria en 1983.

A FAVOR DE EXCLUIR DE LAS AYUDAS A LAS EXPLOTACIONES QUE NO RESPETEN LOS DERECHOS LABORALES: “AHORA SOLO SE ESTÁ PASANDO UN PEINE FINO»

A Madrid, Benítez Salas llevará su profundo conocimiento de la Política Agrícola Común (PAC), de gran importancia para España, y sus contactos en ambos lados. «Alguna ventaja tenía que tener», dice con una sonrisa, haber sido la segunda máxima responsable desde 2016 de la Dirección General de Agricultura.

En plena negociación de la PAC que regirá el campo de 2023 a 2027, Bruselas está a favor de excluir de las ayudas a las explotaciones que no respeten los derechos laborales: es lo que se llama «condicionalidad social», de una gran «complejidad» jurídica y normativa para adaptarla y es en lo que ahora se está «pasando un peine fino».

Pero siempre, asegura, «hay soluciones para todo», incluido el porcentaje de pagos directos que irá a los «ecoesquemas«, diseñados para incentivar prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles.

También entiende «perfectamente» los temores del sector ante el acuerdo UE-Mercosur, pendiente de ratificación tras 20 años de negociaciones, pero insiste en que «no es un mal acuerdo para el campo», aunque algunos sectores necesitarán «apoyo» para afrontar la competencia que venga de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Pero cree que es un buen acuerdo por razones geopolíticas, ya que sería el primer acuerdo transatlántico de la UE.

(Texto: Catalina Guerrero / Efeagro)