El Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Granada ha obligado a Vall Companys, el primer grupo cárnico de España, a entregar toda la documentación financiera de la distribuidora de jamones Comapa, en concurso de acreedores, a su socio minoritario, la sociedad Fleku Treinta, de los hermanos Jaime y David Álvarez, según recoge merca2.es.

Tras esta decisión, Jaime y David Álvarez podrán ejercer la defensa de sus derechos y de su actuación en Comapa, sobre todo después de Vall Companys justificase la solicitud de concurso de acreedores de Comapa en base a “operaciones no sostenibles” llevadas a cabo por ambos hasta que el 11 de abril pasado fueron apartados de la administración de la compañía.

Desde que el 11 de abril pasado Jaime y David Álvarez fueron apartados de la gestión de Comapa, han intentado infructuosamente obtener información contable y operativa sobre la marcha de Comapa. También han solicitado sin éxito la correspondiente convocatoria de Junta Ordinaria de Accionistas para aprobar las cuentas anuales y de Junta Extraordinaria para analizar la situación de la compañía. Ante la persistente negativa de los socios mayoritarios, los hermanos Álvarez han tenido que recurrir a la protección judicial para garantizar la defensa de sus intereses.

Fuentes jurídicas consultadas señalan que el concurso de acreedores de Comapa está plagado de situaciones singulares y anómalas. Resulta sorprendente que desde la mayoría accionarial (Vall Companys-Les Pedreres) se desvíen públicamente y a través de comunicados de prensa supuestas responsabilidades hacia directivos con actividades centradas exclusivamente en el área comercial. Sobre todo cuando es público y notorio que desde hace años Les Pedreres tenía el control bajo contrato de todas las operaciones de Comapa.

Esas fuentes indican lo singular de los intentos de Vall Companys, principal acreedor de Comapa, de comprar deuda a los bancos acreedores con el objetivo de controlar todo el proceso concursal y asegurarse la quiebra y desaparición de la compañía del mercado.

En el fondo de la cuestión está el empeño de Vall Companys de controlar toda la cadena de valor del sector cárnico y en este caso del de carne de porcino. Comapa era un estorbo para esta estrategia. En pocos años se había convertido en la principal empresa distribuidora de jamones de España, con más de seis millones de unidades anuales, en base a una política de precios muy ajustados que contenía la cotización de la carne de cerdo en los mercados de origen.

Justo lo contrario de lo que pretende Vall Companys, conseguir precios lo más alto posible en lo esencial de su negocio, la venta de animales vivos y de carne en fresco. Desde que Comapa ha desaparecido del mercado los precios de la carne de cerdo se han incrementado casi un 40% y Vall Companys está duplicando sus beneficios en este segmento.