La cata de 40 vinos blancos de todo el mundo, organizada por Bodegas Tobía a modo de test comparativo con su gama de elaboraciones, demuestra el impulso innovador que ha guiado a Oscar Tobía durante las casi tres décadas transcurridas desde que inició su actividad bodeguera. Impulso que, lejos de amortiguarse, se ha acrecentado con los años, tal como valoraba el experto Juancho Asenjo, prestigioso periodista especializado y profesor de sumillería que dirigió la cata.

En su opinión, “esta iniciativa pionera resulta imprescindible para mejorar y debería ser un ejercicio mucho más frecuente entre los bodegueros”, sobre todo si tenemos en cuenta que Rioja se encuentra en pleno desarrollo de su nueva oferta de vinos blancos, “cuyo futuro -aún por construir- ofrece muy altas expectativas, gracias a una demanda que actualmente va por delante de los productores”.

Tanto la selección de los vinos catados como del grupo de quince catadores que han participado -los departamentos de enología, comercial y de enoturismo de la bodega, distribuidores y varios sumilleres- se ha hecho de acuerdo con el objetivo fundamentalmente didáctico que perseguía esta singular cata.

En este sentido, Juancho Asenjo estableció tres segmentos representativos del mercado de vinos blancos en el mundo, distribuyendo las muestras entre ellos e incluyendo en cada uno las diferentes marcas de la gama de blancos que elabora actualmente Oscar Tobía: Tobía Cuvée Blanco, Alma Tobía Blanco 2016, Oscar Tobía Blanco Reserva 2016, Oscar Tobía Blanco Reserva 2017, Tobía Selección de Autor Blanco 2018 y Alma Tobía Blanco 2019.

La selección de vinos internacionales incluía referencias de gran prestigio y posicionados mayoritariamente en una franja superior de precio, tanto de Rioja como de otras zonas vinícolas españolas (Rueda, Rías Baixas…) y de varios paises (Borgoña, Loira, Moldavia, Nueva Zelanda, Chile, Sudáfrica…).

Aunque lo más importante para la bodega fueran las conclusiones sobre posibles puntos de mejora y orientación en la estrategia de producto, a la vista los resultados obtenidos en la comparativa todos los catadores coincidieron en el alto nivel que los Tobía habían mostrado. Curiosamente, al propio autor le resultó difícil identificar uno de sus vinos entre los seis que componían cada una de las tandas, algo que para la mayoría de catadores resultó aún más complicado.