La campaña de patata ha arrancado con preocupación en el sector debido al aumento de importación de la patata egipcia así como la caída en su consumo, que ha pasado de los 20 kg/ per cápita en 2019 a los 18 en 2023, todo ello, en un contexto en el que los productores advierten de un «ligero» descenso en la producción.

El presidente del comité de patata de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), Alfonso Sáez ha mostrado preocupación a Efeagro por el incremento de la compra de patata egipcia. Según los datos de su federación, la importación de este producto ha pasado de 2.463 toneladas en 2019 a 50.488 toneladas el pasado año. En valor, la importación pasó de 1,1 millones de euros a 24,9 millones de euros, con un incremento del 2100 %, según los datos de la federación de productores.

Asimismo ha explicado en declaraciones a Efeagro el presidente del comité de patata de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), Alfonso Sáez, quien ha advertido que se está produciendo una situación de escasez de la patata de siembra.

EL CONSUMO DE PATATA HA  CAÍDO, CON UN DESCENSO DEL 11,7% MENOS QUE HACE CINCO AÑOS

Los principales motivos para que se hayan dado este escenario son, por un lado, los efectos del clima, que han desembocado en una caída de la producción debido a las altas temperaturas, sobre todo en países europeos como Francia, Dinamarca y Países Bajos, y un «empeoramiento» del estado de la sanidad vegetal. «Hemos tenido más rechazos de semillas en las parcelas», ha resumido Sáez al hablar de las condiciones de la sanidad vegetal de los cultivos.
Por otro lado, se está produciendo un cambio en la «vocación productiva» de muchos productores que, movidos por las «complicaciones» climáticas y el incremento del consumo de patata congelada, han decidido dejar de sembrar patata de siembra por la de industria.»

El consumo en los hogares es otro de los frentes que preocupa al sector pues, en los últimos años, el consumo de patata ha caído, con un descenso del 11,7 % menos que hace cinco años, según cifras de Fepex. Si en 2019 el consumo per cápita era de 20,2 kilogramos, hasta noviembre de 2023, la cantidad ha bajado hasta los 18,9, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

En este contexto, ha ganado presencia la patata congelada, que aunque no representa aún unas cifras «muy llamativas», deja intuir un cambio en las tendencias de consumo que benefician los productos congelados como, en este caso, la patata. Los españoles han pasado de consumir 0,9 kilogramos/per cápita en 2019 de patata congelada a 1,10 en 2021 y 1,13 en 2023, según los últimos datos del MAPA, analizados en el año móvil a noviembre del pasado año.

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