Jacinto Rodríguez Suarez-Barcena / Presidente de Unión de Ganaderos de Vaca Nodriza-UGAVAN

Sin ningún tipo de rigor científico, sin una coherencia política propia de un Ministro, ni acorde con la campaña en favor y en defensa de la España vaciada que su partido llevó a cabo en las pasadas elecciones generales, el Sr Garzón, Ministro de Consumo, realizaba hace unos días unas desagradables declaraciones en contra del consumo de carne dada la implicación que su producción pudiera tener en el cambio climático.

En estos días hemos podido comprobar cómo el ejecutivo realizaba una reforma sin precedentes, sin destituir al Ministro Garzón, al que ha mantenido en su puesto, ratificando por tanto sus declaraciones sin considerar las consecuencias sociales y económicas de las mismas.

El Sr Ministro ignora algunos datos que son relevantes a la hora de tomar decisiones políticas que afectan a muchas personas. Debe tener en cuenta, que la industria de la carne en España es el cuarto sector industrial, solo por detrás de automóvil, petróleo y energía eléctrica. El sector ganadero de carne está compuesto por más de 350.000 granjas en España y el sector industrial cárnico por más de 2.800 empresas. Solo en el ejercicio 2020, en plena pandemia, su facturación fue de 26.882 millones de euros, lo que la convierte en la industria alimentaria con mayor cuota de mercado de nuestro país, casi el 3% de nuestro PIB. De todo esto, viven directa e indirectamente 2,5 millones de personas en nuestro país y miles de familias quedesarrollan su actividad en el sector primario en la tan llamada “España Vaciada” en época electoral. Además de esto, durante esta pandemia que estamos viviendo, nuestro sector no ha parado de producir, garantizando así el abastecimiento en todos los hogares, a la vez que ha podido constatarse la reducción de emisiones

El Sr Ministro habla del impacto negativo de la ganadería sobre el cambio climático; toda actividad económica influye sobre el cambio climático, pero no todas las actividades tienen las mismas consecuencias, ni todos los sistemas de producción de carne ejercen la misma influencia; en particular, el modelo extensivo está contribuyendo a conservar importantes masas boscosas y de esta forma, neutralizar gran parte de las emisiones que algunos cálculos erróneos atribuyen a la ganadería extensiva.

Permita que recuerde al Sr Ministro algunos datos de interés social. La superficie total de pastos permanentes en España es de 8,3 M ha, de los que aproximadamente el 50% son  hábitats de interés comunitario incluidos en la Red Natura 2000. En estos espacios, la actividad ganadera se ha convertido en un instrumento necesario para conservar los recursos paisajísticos y la biodiversidad, tanto por la influencia directa del ganado como por la intervención humana mediante prácticas silvícolas. En consecuencia, condenar la ganadería extensiva puede suponer una amenaza de pérdida de estos ecosistemas. Podemos poner cifras a los perjuicios que causan las declaraciones del Sr Ministro partiendo de un informe1 elaborado para el Ministerio Agricultura donde se estima que, los beneficios económicos de la Red Natura ascienden a 9.805 millones de euros al año (7,5 veces lo que cuesta mantenerla), y si se incorpora el valor económico del carbono almacenado y se tienen en cuenta los efectos positivos sobre la regulación del clima, el valor alcanza los 43.661 millones de euros al año  (3.200 € por hectárea al año). No olvidemos la fuerte dependencia que estos ecosistemas tienen de la ganadería. Es más, para evaluar las consecuencias de las declaraciones podemos ir un poco más lejos teniendo en cuenta los multiplicadores para diferentes sectores de la economía. Para la actividad ganadera, este indicador es 1,8, lo que significa que por cada euro que ganara este sector como consecuencia de una política de apoyo, se generarían 80 céntimos en beneficios económicos indirectos. Este valor es superior al del sector turístico, el multiplicador (1,45), al de la agricultura (1,36) y el del sector forestal (1,08)

Finalmente, no olvidemos que la carne que producimos es un alimento insustituible en la dieta, aporta proteínas de alto valor biológico, necesarias para muchas fases de nuestra evolución, es rica en minerales como el Zinc, Fosforo, Hierro y Potasio así como en vitaminas del grupo B, necesarias para un correcto funcionamiento del corazón, sistema nervioso y la actividad hormonal, como es el caso de la Vit B12 que solo podemos encontrarla en alimentos de origen animal y que es imprescindible para procesos de división celular así como para favorecer el funcionamiento del sistema inmunitario. La carne es imprescindible en el crecimiento infantil pudiendo provocar falta de energía, anemia, pérdida de masa muscular y otras deficiencias.

Con todo lo dicho, quiero pedirle que reflexione sobre su declaración y tenga en cuenta las consecuencias que puede tener, no solo para el sector ganadero al que represento, sino para toda la sociedad que quiere seguir consumiendo productos naturales obtenidos de forma respetuosa con el medio ambiente y quiere seguir disfrutando de esos paisajes que desde hace miles de años hemos ayudado a conservar.