Tras un año más que negro, la exportación española de flor cortada aumentó en el último lustro un 49%, al pasar de los 38 millones de euros en 2016 a superar los 58 millones en 2020, siendo la rosa y el clavel las especies a de referencia, con 16 y 13 millones de euros respectivamente, según datos del Departamento de Aduanas, procesados por FEPEX. Este año y con cifras correspondientes al primer semestre se mantiene la evolución positiva con 39 millones de euros, un 20% más que en el mismo periodo de 2020.

En flor cortada destacan también la orquídea, el gladiolo o el crisantemo, si bien estás flores reflejan un valor muy alejado de la rosa y el clavel. La exportación en 2020 de crisantemo ascendió a 1,1 millones de euros, mientras que el gladiolo superó los 200.000 euros y la orquídea se quedó en los 164.986 euros.

 En 2020, Andalucía acaparó casi 46% de la flor cortada vendida al exterior, con más de 26 millones de euros, seguida de Castilla y León con 11 millones, y la Comunitat Valenciana con más de 10 millones de euros.  Por otro lado, España también es un país importador de flor cortada, con 75 millones de euros de compras a otros países, si bien respecto a 2019 se redujo en un 23%.

La flor cortada es la segunda categoría en volumen y valor dentro de la exportación española del sector de flores y plantas, tras la planta viva, cuyas exportaciones ascendieron a 358 millones de euros en 2020.  En total las ventas al exterior de este sector en 2020 se elevaron a 442 millones de euros. En 2021 y hasta junio las exportaciones de planta viva y flor cortada han ascendido a 345 millones de euros, un 33% más que en el mismo periodo de 2020, maneniendo ese crecimiento detectado en el último lustro.

Rosas, crisantemos y también proteas, cultivadas en la Isla de La Palma, son algunas de las especies del amplio elenco de flor cortada que se produce y exporta desde España, según la campaña Europa Florece, impulsada por Fepex y cofinanciada por la UE, para dar a conocer los beneficios que aportan las plantas y las flores. Ayudan a «mejorar el estado anímico, son fuente de creatividad e inspiración y potencian las ganas de vivir».

Asimismo, destacan que gracias a las flores podemos «regalar vida, pues a través de su color, forma y fragancia podemos transmitir a la perfección nuestros sentimientos».