Fundación Mapfre ha concedido a Cortijo Guadiana, finca perteneciente al grupo Castillo de Canena, el Premio a la Mejor Iniciativa en el Sector Agropecuario, un galardón de carácter bienal, dotado con 40.000 euros, con el que reconoce iniciativas que destaquen por su innovación dirigida a mejorar los estándares de control de calidad y seguridad en su cadena productiva, optimizar la utilización de los recursos y garantizar su sostenibilidad a largo plazo.

Con más de dos siglos de tradición olivarera, Castillo de Canena se ha consolidado como un ejemplo internacional en la producción de aceite de oliva virgen extra premium gracias a un modelo que combina tradición familiar, innovación y un firme compromiso con la sostenibilidad. El premio reconoce el trabajo desarrollado en Cortijo Guadiana, la explotación situada en Jaén entre los parques naturales de Cazorla y Sierra Mágina, que ha convertido la sostenibilidad en el eje de un modelo agrícola capaz de garantizar la producción aceitera con una trazabilidad y un impacto ambiental positivo demostrable.

Los hermanos Vañó decidieron abandonar sus carreras como directivos en grandes compañías para impulsar la transformación de la empresa familiar, Castillo de Canena, dedicada a la producción de aceite a granel, en un proyecto centrado en la elaboración de aceites de oliva virgen extra de máxima calidad. Desde 2005 en su finca Cortijo Guadiana han potenciado una estrategia basada en la restauración del olivar, el uso de las nuevas tecnologías y la conservación del entorno, convencidos de que invertir en la naturaleza y la recuperación de un ecosistema degradado supone una apuesta rentable y de futuro.

UN MODELO OLIVAR QUE REGENERA EL TERRENO

Cortijo Guadiana abarca cerca de 1.500 hectáreas de olivar y otras 300 hectáreas de montañas y colinas, donde se ha desarrollado un proyecto agrícola que vela por el cuidado del suelo, protege la biodiversidad y favorece la adaptación del cambio climático.

Desde hace dos décadas, la finca lleva a cabo actuaciones basadas en la agricultura regenerativa, la economía circular y la restauración de los ecosistemas, incorporando prácticas que mejoran la fertilidad del terreno y refuerzan la resiliencia del olivar frente a los efectos de la crisis climática. Entre ellas destacan las cubiertas vegetales y la elaboración de compost natural, el aprovechamiento de los restos de poda como biomasa o la integración de la ganadería, como con la cría de ovejas, y la apicultura para favorecer el equilibrio natural de la explotación.

El I+D+I constituye uno de los pilares centrales del proyecto y permite reducir la vulnerabilidad de la explotación frente a los desafíos ambientales. Cortijo Guadiana emplea herramientas de precisión y digitalización agronómica como estaciones de monitorización suelo – planta – clima, sondas de humedad y nutrientes, teledetección e inteligencia artificial con las que se conoce en tiempo real las necesidades del cultivo y se optimizan los recursos.

Esta apuesta tecnológica se completa con sistemas de riego y fertirrigación inteligentes, una técnica que aporta fertilizantes al cultivo mediante el agua, que mejoran la eficiencia hídrica y facilita la toma de decisiones ante episodios de sequía. Asimismo, la finca impulsa la descarbonización de su actividad gracias a las energías renovables como la instalación de la mayor planta fotovoltaica flotante sobre una balsa de riego en Andalucía. Además de generar energía limpia, reduce las emisiones provocadas por la actividad agrícola y maximiza la gestión eficiente del agua al disminuir su evaporación.

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