Las intensas lluvias de este mes de abril, que han dejado valores muy altos de precipitaciones en varios municipios de la provincia Guadalajara, han provocado el desbordamiento de arroyos y ríos, que han inundado parcelas agrícolas; esta vez de manera especial en la comarca de Molina de Aragón, donde los valores casi han triplicado las medias de precipitación acumulada, en lo que va de primavera, en gran medida por la falta de limpieza en los cauces.

Ante esta situación y recogiendo las quejas de sus asociados, la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos-APAG vuelve a denunciar el estado en que se encuentran los cauces en la provincia, cuya limpieza, en la mayoría de los casos, es competencia de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) y en esta ocasión también de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Agricultores y ayuntamientos se quejan de que cuando piden permiso para hacer algún trabajo de limpieza en los cauces, la Confederación no se lo otorga (incluso haciéndose cargo de los gastos el propio Ayuntamiento), o en otros casos no contestan.

Algunos cauces no se han limpiado en años y están completamente taponados por troncos y maleza, los cuales forman auténticas presas que cuando revientan anegan todo a su paso. En cuanto sube un poco el nivel de los ríos, arroyos o regueros, ésos se meten en las parcelas inundando muchas tierras de cultivo.

El río Gallo es un ejemplo de ello, así como los arroyos y barrancos que pasan por muchos pueblos, el río Mesa y sus arroyos, o los del Val, de la Hoz o el arroyo Calderón.

En Pastrana también se han registrado inundaciones y parcelas anegadas a causa del desbordamiento del río Arlés, por el mal estado de su cauce.

A principios de abril se produjo una situación parecida con el río Aliendre, que año tras año, en cuanto las precipitaciones son algo más abundantes, se sale de su cauce e inunda parcelas y caminos, formando enormes balsas de agua debido a la falta de limpieza.

Los agricultores se lamentan de una situación que se repite prácticamente cada año, sin solución, ni compromiso por parte de las instituciones responsables y que además afecta a las parcelas más productivas, las que se encuentran en las vegas. Se han inundado parcelas sembradas de cereal (trigo y cebada), además de provocar enfermedades por exceso de humedad, como la Roya, y otras parcelas preparadas para sembrar girasol, han quedado completamente encharcadas.

APAG solicita a la Confederación Hidrográfica del Tajo y a la Confederación Hidrográfica del Ebro (en los casos que corresponda) que mantengan limpios los cauces de arroyos y ríos con el fin de evitar estos daños y al mismo tiempo poder estar preparados para las situaciones derivadas del cambio climático, como llluvias torrenciales, riadas y avenidas, que cada vez son más frecuentes.