La organización agraria COAG estima que las altas temperaturas de este verano y la sequía reducirán la producción de olivar en Extremadura de forma considerable respecto a las cifras de la última campaña, un descenso que ya ha alcanzado el 50 por ciento y podría ser mucho mayor si no llueve en otoño.

La incidencia del calor, especialmente en las parcelas de secano, ha provocado que “se pueda hablar ya de una mala cosecha”, ha manifestado a Efe el presidente de COAG Extremadura, Juan Moreno.

«En estos momentos son estas hectáreas de secano donde más sufre el fruto debido a las altas temperaturas por encima de lo normal durante el actual periodo estival», ha expresado.

Según ha explicado Moreno, la llegada de las lluvias en otoño permitiría que “la situación mejorase” en este cultivo cada vez «más importante» para la región.

En caso de que no se produjesen precipitaciones de cara a la próxima estación “ya no solo provocaría unas cifras de producción de olivar en Extremadura bajo mínimos, es que tendría importantes repercusiones incluso para la propia población, pues habría poca agua hasta para el consumo humano”.

Moreno ha afirmado que el aumento de las temperaturas “está haciendo estragos” en la agricultura extremeña, pues la situación también afecta a otros cultivos como los de regadío, donde a las limitaciones de riego impuestas meses atrás se ha unido la continuidad de la sequía y las altas temperaturas.

TAMBIÉN AFECTARÁ A LA UVA, EN ESPECILA A LA QUE NO ES AUTÓNOMA DE LA REGIÓN

Los rendimientos en estos cultivos “descenderán seguro en relación a la media lograda en otras campañas”, ha afirmado.

La situación no es mejor en el viñedo, donde hay parcelas donde la uva “sufre bastante”, dependiendo de que se encuentre en zonas de secano, de que esté en espacios donde la continuidad de la sequía ha sido mayor, de la calidad del suelo o del mantenimiento que se haya realizado de las hectáreas.

También se ven perjudicadas de forma especial “todas las variedades de uva que no son autóctonas, pues éstas últimas se adaptan lógicamente mejor al calor”.

En este sentido ha recordado que la uva extremeña “se aclimata bien a las altas temperaturas, pero siempre que haya diferencias significativas entre las temperaturas del día y las de la noche”.

Ante esta situación, “son necesarias más ayudas”, ha afirmado Moreno.