La Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) está golpeando con fuerza a la cabaña ganadera de la Comunidad de Madrid y el sector asiste con preocupación y miedo a la evolución a la conocida como el ‘COVID de las vacas’. Oficialmente esta enfermedad bovina que transmite un pequeño mosquito ya ha matado a más de tres centenares de reses, 340 animales según datos de Asaja Madrid, repartidas por toda la región.

Por eso, desde la agrupación regional de Asaja se apela a todas las administraciones a intensificar las medidas para ayudar a los criadores tanto con las pérdidas materiales que ocasiona esta afección como por la extrema dificultad de erradicar la acción del mosquito ocasionante y por los costes de los tratamientos veterinarios y preventivos de una enfermedad que no cuenta aún con vacunas oficiales en el seno de la Unión Europea.

Asaja Madrid ha elevado una propuesta a la Comunidad de Madrid, a través de su Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, para que estudie la puesta en marcha de las medidas oportunas, directas e indirectas, tanto por reses muertas como por explotación.

«La EHE ya está produciendo cuantiosas pérdidas económicas en el sector y las perspectivas no son esperanzadoras. Todo ello, además en un contexto complicado donde las sequías de los meses anteriores provocaron importantes carestías en los piensos y en los forrajes», señalan desde la organización.

“EXISTE UNA GRAN INQUIETUD ENTRE LOS GANADORES MADRILEÑOS PORQUE EL NÚMERO DE EJEMPLARES MUERTOS HA CRECIDO EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS”

A comienzos de octubre la Consejería anunció que la enfermedad había sido detectada en 228 explotaciones, que 2.180 reses habían desarrollado síntomas y que 266 habían fallecido, aunque el número ya ha subido a 340 animales.

“Existe una gran inquietud entre los ganadores madrileños, como no puede ser de otro modo, acrecentada por las evoluciones de la enfermedad en otras regiones españolas. El número de ejemplares muertos ha crecido en las últimas semanas. Paralelamente, y aquí está otro gran problema que trae consigo esta EHE, también han crecido los daños y las que ocasiona en el ganado que no fallece. La enfermedad le pasa factura física a un porcentaje muy alto de las cabezas que caen enfermas, pero no mueren, condicionando e impidiendo su crecimiento. Ganaderos y veterinarios incluso nos reportan abortos y malformaciones en hembras preñadas que caen enfermas”, refleja Francisco José García, presidente de Asaja Madrid, el sentir que le transmite el universo ganadero autonómico.

En la Comunidad de Madrid existen en la actualidad 1.554 explotaciones de ganado bovino, que alimentan un censo superior a las 98.500 cabezas. La consejería ha puesto en marcha un servicio gratuito de detección con drones que, mediante cámaras térmicas, permite identificar animales enfermos en las explotaciones extensivas, una iniciativa que se aplaude desde Asaja Madrid, «aunque las dimensiones y la evolución de la enfermedad la hace insuficiente».

Asaja Madrid también ha solicitado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el estudio y la puesta en marcha de medidas directa e indirectas de ayuda de índole estatal, pero también que estimule y dé apoyo, en conjunto con otras instituciones, al incremento de la investigación y que eleve esta súplica a las instituciones europeas ante la convicción de que la EHE va a ser un problema grave para el viejo continente. Actualmente no existen vacunas autorizadas en la Unión Europea que permitan hacer frente a la enfermedad.

El virus es transmitido por un díptero y el porcentaje de mortalidad de la enfermedad está en torno al 4 o 5%. Desde el entorno ganadero se confía en que la llegada del frío y las bajadas de temperaturas puedan contribuir a atenuar la transmisión de la enfermedad temporalmente.