Literalmente, media España comienza a disfrutar de la desescalada del coronavirus. Pero se trata de la España de ciudad, porque la del campo lleva ya mucho tiempo no desescalada, sino de trabajo constante. Y es precisamente en estos momentos donde se supone que se empieza a volver a la nueva normalidad donde se hace más patente el trabajo de agricultores y ganaderos, con jornadas de trabajo de hasta 17 horas para ir preparando muchos cultivos y con los problemas añadidos de que la mayor presencia de viandantes por los caminos rurales amenazan algunos cultivos, como los del limón Vena en Alicante, donde se espera un incremento de los robos.

Como recoge Xoán Alvite, en lavozdegalicia.es, «ni restricción de movimientos, ni citas previas, ni mucho teletrabajo o aperturas al 50%. El campo barbanzano no solo no ha parado durante toda la cuarentena, sino que el inicio de la desescalada le llega en el momento de mayor ajetreo del año».

Tanto es así que durante los últimos días son habituales las jornadas de trabajo de más de 15 horas. Buena parte de ellas, encima del tractor, bien segando la hierba para el ensilado o bien preparando las fincas para la siembra del maíz, los dos trabajos más importantes para las explotaciones ganaderas puesto que garantizan el abastecimiento de alimento para sus reses durante el resto del año.

Por su parte, Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante ha solicita a la Guardia Civil, al equipo ROCA y la Policía Local que en los próximos días aumenten la presencia policial en la comarca de la Vega Baja, caminos y campos, ante el temor de que se pueda producir una oleada de robos del limón Verna, que se encuentra en plena campaña, así como de enseres y todo lo relacionado con el mundo agrario.

Los agricultores advierten de que el precio favorable que está alcanzando, unido al progresivo desconfinamiento de la población y la ubicación separada y solitaria de las explotaciones citrícolas respecto de los núcleos urbanos, generan el caldo de cultivo perfecto para que los ‘cacos’ actúen y lastren una campaña rentable para los productores de la comarca, después de un 2019 que fue desastroso.

También ven que «es probable que con las medidas de relajación del confinamiento, que llevarán a un mayor flujo de personas, y la apertura de los mercadillos, los delincuentes se vean atraídos por el limón y la fruta de hueso, ya que están alcanzando precios aceptables en campo».