La preocupación que se ha vivido en el sector olivarero debido a las altas temperaturas y la intensa sequía de los meses de abril y mayo se ha tornado en cierta esperanza, gracias a las lluvias que afortunadamente están cayendo desde hace un par de semanas en gran parte de nuestro país. Ante este escenario, la Denominación de Origen Aceite Sierra de Cazorla ha realizado un balance de la situación actual, que sigue siendo muy delicada.

El técnico y secretario en funciones del Consejo Regulador de la D.O.P. Aceite Sierra de Cazorla, Baltasar Alarcón, afirma que “en la situación actual en la que nos encontramos, podemos decir que las lluvias que están cayendo durante estos días va a aliviar algo la situación, pero escasamente, de hecho podemos afirmar casi con total seguridad que la actual cosecha va a ser peor que la anterior en nuestra Comarca”.

A falta de datos concretos y definitivos, la incertidumbre es lo que ahora mismo está marcando la situación y, para los olivares más adelantados, las perspectivas no son nada halagüeñas.

Tal y como explica Baltasar Alarcón, “aún está por ver hasta qué punto la situación climatológica ha afectado a las cosechas, lo que sí podemos asegurar es que nuestros olivares más adelantados en las zonas de menor altitud y con más campiña están prácticamente sin cosecha, debido a la sequía de esta primavera y a un mes de abril totalmente atípico en cuanto a temperaturas y precipitaciones; todo ello ha provocado que las posibilidades de cosecha en estos olivares adelantados vaya  a ser prácticamente nula en la mayoría de los casos”.

CONSIDERABLE MERMA DE LA COSECHA

Afortunadamente no ocurrirá lo mismo en los olivares de montaña o más tardíos fenológicamente, que han sorteado mejor las inclemencias del clima y el cuajado del fruto, “este aún es muy incipiente y todo indica a que será mejor”, sin embargo Alarcón sostiene que aún no se tienen datos sólidos ni fiables, “estos llegarán tras la caída de San Juan (desechado de fruto por causas fisiológicas), cuando llegue a nuestra comarca, normalmente a finales de junio”.

Sin embargo desde el Consejo Regulador sí se puede asegurar que la merma en la cosecha va a ser considerable, debido a la sequía, “las últimas lluvias, aunque han llegado tarde van a paliar algo esta situación”.

Respecto a los números que arroja el campo, matiza Baltasar Alarcón, “a día de hoy desde el Consejo Regulador hemos podido constatar que la floración de nuestros olivares, comparativamente con el año anterior, a pesar de venir con un mayor número de flores por brote de media, concretamente 8,52 frente a 5,64, estas flores presentaban una fertilidad bastante más baja, un 15% de fertilidad media frente al 59% de fertilidad media del año pasado, lo cual ya era un aviso de que el cuajado del fruto no iba a ser fácil”.