La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, organismo dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ha acogido el nacimiento del ambicioso proyecto LifeWatch, materializada en su primera Asamblea General y con el que se pretende utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para conocer la biodiversidad sevillana, andaluza y española, prever el impacto sobre ella e implementar medidas eficaces para preservarla.

La clausura de la Asamblea estuvo presidida por Octavi Quintana Trías, de la Comisión Europea; Clara García García, directora general de Política de Investigación, Desarrollo e Innovación del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad; Antonio Ramírez de Arellano, consejero de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía; y Antonio Ramón Guinea, presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

La delegación española de la Asamblea estuvo compuesta por Benjamín Sánchez Gimeno, coordinador de I+D+i del gabinete técnico de la Secretaria General de Ciencia, Tecnología e Innovación; Manuel García León, director general de Investigación y Transferencia del Conocimiento (Consejería de Economía y Conocimiento) y Antonio Ramón Guinea, presidente de la CHG.

Un proyecto que permitirá evaluar en un laboratorio virtual el impacto del cambio global sobre determinadas áreas geográficas

LIfeWatch, que tendrá su sede en la CHG, en un proyecto dedicado a la investigación en biodiversidad liderado por España que cuenta con la participación del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (a través de su Secretaría de Estado de Investigación), la Junta de Andalucía (Consejería de Economía y Conocimiento y Consejería de Medio Ambiente y de Ordenación del Territorio), además de la propia CHG, y que también apoyan países como Bélgica, Eslovenia, Grecia, Italia, Países Bajos, Portugal y Rumanía, además de otros seis países observadores.

Gracias a los trabajos de este proyecto, creado por indicación del Foro Europeo para las Infraestructuras de Investigación y que entroncan con las políticas de investigación y medioambientales comunitarias, se permitirán evaluar en un laboratorio virtual, mediante simuladores, el impacto del cambio global sobre determinadas áreas geográficas, o del desarrollo urbanístico o de la instalación en su entorno de un núcleo industrial, por ejemplo.
Para ello, se procesará la información existente sobre flora y fauna de un territorio u de sus condiciones ambientales asociadas, y se aprovecharán las TIC para analizar diferentes escenarios temporales e implementar las medidas medioambientales más eficaces para preservar su biodiversidad.

Todos los participantes en el proyecto se han mostrado convencidos de que LifeWatch supondrá una aportación singular y de enorme valor en la vertebración de los esfuerzos de la comunidad científica, tecnológica y de innovación para el estudio de la biodiversidad y su relación con las variables ambientales. Igualmente, contribuirá a la toma de decisiones para enfrentar problemas relacionados con la sobreexplotación de recursos naturales, cambio climático o especies invasoras, además de ayudar a movilizar iniciativas de colaboración público-privadas relacionadas con las Estrategias Regionales europeas para la Investigación e Innovación de Especialización Inteligente.

Así, la CHG ha puesto especial interés en la tutela de este proyecto al alcanzarse en su ámbito de actuación cotas de biodiversidad excepcionalmente altas. La Cordillera Bética y Sierra Morena delimitan la depresión del Guadalquivir, una extensa llanura de gran capacidad para los cultivos. El Guadalquivir es el eje vertebrador de Andalucía y de su sistema fluvial que encauza la mayor parte del agua procedente de los sistemas montañosos, formando una amplia desembocadura marismeña en Doñana, una de las zonas naturales protegidas más importantes de Europa y el espacio europeo con mayor biodiversidad.

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