Las precipitaciones caídas en las últimas semanas, tanto en forma de lluvia como de nieve, han mejorado los niveles de agua embalsada, lo que alivia en parte la preocupación existente entre los regantes, al anunciar la Confederación Hidrográfica del Duero que los riegos comenzarán en abril.

La Comisión Permanente de la Sequía, reunida este miércoles 14, ha constatado los efectos positivos de las sucesivas borrascas de las dos últimas semanas, que suponen una «mejora considerable pero desigual» en el territorio de la cuenca del Duero.

Se ha aprobado exigir el uso de contadores para todos los titulares de concesiones, para racionalizar la gestión del agua

No obstante, para lograr un aprovechamiento más racional de los recursos hídricos, seguirá en marcha el sistema de dotación por hectárea y se reforzará la vigilancia de los consumos, según ha explicado la CHD en un comunicado.

De hecho, en la reunión los integrantes de esta comisión han aprobado una propuesta para exigir el uso de contadores para todos los titulares de concesiones, para racionalizar la gestión del agua embalsada disponible y mejorar el aprovechamiento.

El agua existente en los embalses del Estado en la demarcación, que asciende a 1.704 hectómetros cúbicos, lo que supone el 59,2 por ciento de su capacidad, un punto más que hace un año.

Estas cifras evidencian «una significativa mejora» desde la última reunión de este grupo creado para abordar los problemas asociados a la sequía, y que tuvo lugar en febrero, cuando el agua embalsada estaba al 32,9 por ciento.

Las sucesivas borrascas atlánticas que han barrido la demarcación desde finales de febrero han permitido que las reservas de agua hayan experimentado un incremento relevante, ya que solo en los últimos ocho días se han registrado entradas de 381 hectómetros cúbicos, entre las que sobresale el embalse de Santa Teresa, en el Tormes, con una aportación media de 216 metros cúbicos por segundo durante la última semana.

Esta «mejora sustancial» influirá positivamente en el comienzo de la temporada de riego, ya que el volumen de agua embalsada está a tan solo once puntos de la media de la década.

Pese al aumento del agua embalsada, persiste la inquietud respecto a los sistemas Carrión y Pisuerga-Bajo Duero

Además, tanto la existencia de nieve en las montañas como la previsión de nuevas precipitaciones representan un margen de incremento en la misma línea, según la CHD.

Sin embargo, en el organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente persiste la inquietud respecto a los sistemas Carrión y Pisuerga-Bajo Duero.

El primero de ellos suma 85 hectómetros cúbicos entre Camporredondo y Compuerto, algo más que en 2017 pero lejos del promedio de 120 hectómetros cúbicos, lo que representa un volumen escaso para llevar a cabo una campaña de riego normal.

El mismo panorama existe en Pisuerga-Bajo Duero, ya que la reserva actual es de 119 hectómetros cúbicos en Requejada, Cervera y Aguilar, dato inferior al del año pasado y muy inferior al promedio de la década, establecido en algo más de 200 hectómetros cúbicos en estas fechas de marzo.

En cualquier caso, todas las zonas de riego tendrán una dotación de agua por hectárea que se va a determinar en las juntas de explotación recién iniciadas, y que confirmará la Comisión de Desembalse prevista para principios de abril, según el agua disponible en los embalses.

A pesar de la mejoría experimentada, la cuenca del Duero continúa en situación de déficit hídrico, ya que los indicadores de febrero siguen igual que el mes anterior en los trece sistemas, si bien el cambio de tendencia por las intensas lluvias de la primera quincena de marzo fomenta el optimismo, en palabras de la CHD, que confía en superar esta situación a lo largo de la primavera.