Cerrar los grifos no basta para ahorrar agua. Hay muchos detalles cotidianos que tienen que ver con la cantidad de consumo hídrico y de los que no siempre somos conscientes. Uno de ellos es la alimentación y por extensión la cesta de la compra.

La cesta de la compra puede ser más o menos comprometida con el medioambiente en función de los ingredientes que incluya. El 70% del consumo mundial de agua dulce se produce dentro de la industria alimentaria, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO). Y no es igual la cantidad de agua necesaria para cultivar y elaborar unos alimentos que otros como recuerda la Asociación de Productores Hortofrutícolas de Val Venosta (VI.P) en su campaña para la difusión de la alimentación saludable y sostenible.

Por ejemplo, según datos de la Fundación Aquae, hacen falta 15.400 litros de agua para producir 1 kilo de ternera y 8.700 litros para 1 kg. de cordero. La industria cárnica es una gran consumidora de agua. Pero hay otras cifras llamativas: medio kilo de mantequilla necesita unos 2.700 litros de agua para su elaboración y medio kilo de queso, 2.500 litros, mientras que una sola hamburguesa requiere 2.400 litros.

Según los expertos, mantener una dieta mediterránea favorece una menor huella hídrica en los hogares, ya que se da protagonismo a alimentos que requieren menos agua, como el pescado o las frutas y verduras. Por ejemplo, la producción de una naranja requiere 50 litros; una patata, 25 litros; y una lechuga o un tomate necesitan 13 litros de agua en todo su proceso de cultivo, almacenamiento, transporte…

Son cifras que invitan a tomar conciencia del impacto de la actividad del hombre sobre el medioambiente y en la cesta de la compra. Unos efectos que la responsabilidad de consumidores y productores puede minimizar. Es el caso de VI.P- Val Venosta, asociación en la que se incluyen siete cooperativas situadas en los Alpes Italianos, con 5.200 hectáreas que trabajan 1.700 agricultores bajo una filosofía de máximo respeto a la naturaleza de este enclave y de sus cultivos.

Este colectivo es uno de los mayores productores de manzana europeos y ha logrado reducir su huella hídrica un 86% respecto a la media. Para producir un kilo de sus Manzanas Val Venosta, compuesto por 5-6 piezas, vendidas a granel y consumidas en fresco, se requieren 63 litros de agua. Mientras que, siguiendo los métodos de producción estándar, una sola manzana requiere un promedio de 70 litros.