La cabaña bovina de Castilla y León podrán volver a salir de la Comunidad, tras publicarse este miércoles 7 el auto judicial que suspende la orden de la Junta que relajaba el saneamiento para la tuberculosis bovina, que provocó que el Ministerio prohibiera a las reses dejar esa autonomía.

El Boletín Oficial de la Comunidad publica este miércoles el auto del Tribunal Superior de Justicia autonómico del lunes que suspendió la relajación de las medidas de saneamiento bovino de la Consejería de Agricultura que devinieron en una orden ministerial que prohibía a las reses salir de la Comunidad y que ahora decae.

En total han sido doce días, desde la publicación el 26 de mayo de la orden ministerial, los que la cabaña bovina de Castilla y León -exceptuando Burgos, León y Valladolid- ha estado sin poder abandonar la Comunidad como respuesta a una Orden de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Ordenación del Territorio (Vox) que trataba de flexibilizar las medidas de control y erradicación de la tuberculosis bovina.

La orden del ministerio tuvo como objetivo, según especificaron, preservar la sanidad animal en España, ya que, según el Gobierno, la Orden de la Junta de Castilla y León vulneraba la normativa comunitaria en lo que respecta a la erradicación obligatoria de la tuberculosis bovina en todo el territorio comunitario, lo que podía afectar a la reputación de la carne de esta Comunidad en mercados exteriores.

Es por ello que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación interpuso un recurso contencioso-administrativo contra la Orden de la Junta y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ayer le dio la razón en un auto en el que suspendía esa orden autonómica e instaba a recuperar la situación previa a la publicación de dicha orden el 15 de mayo, es decir, a devolver los controles de saneamiento a como estaban antes, sin relajarlos.

Esta gestión del saneamiento ha generado tensión y desconcierto entre los ganaderos de la Comunidad, que el lunes se manifestaron en Salamanca en una protesta que se saldó con un detenido y once heridos, todos ellos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, después de que los manifestantes usaran vallas a modo de ariete y bastones en su intento de entrar en la sede de la Delegación de la Junta en Salamanca.