El sector de la alimentación es uno de los más activos a la hora de decantarse por ‘youtubers’ para protagonizar algunas de sus campañas de publicidad y promoción, una estrategia enfocada en atraer al público más joven.

Suelen ser veinteañeros, cuentan con decenas de miles de seguidores, sus vídeos pueden llegar a tener más audiencia que un programa de televisión en «prime time» y se caracterizan por su actitud irreverente y espontánea para conectar con su público.

Pero como siempre pasa, una cosa es ser irreverente y otra maleducado. Una cosa es ser gracioso y otra ofensivo. Y el más claro ejemplo, que por desgracia ha vuelto este verano, es el anuncio de Fanta protagonizado por uno de los más conocidos ‘youtubers’ españoles donde se tiende a ridiculizar al mundo agrario.

Y no es que se rían de él, que al fin y al cabo todos somos susceptibles de que se rían de nosotros, sino que apuesta por esa imagen del siglo pasado del agricultor mayor, con boina y mujer vestida de negro que no saben nada de modernidad y que consideran a los jóvenes como si fuera una plaga de animales.

Ya en su día provocó el enfado del sector, pero parece que insisten en esta idea… para ganar adeptos entre la gente joven. Aunque así ni se dignifica el trabajo del agricultor y, además, no se propicia precisamente el relevo generacional en el campo.