Con la idea de demostrar al mayor número posible de agricultores la viabilidad de los sistemas de manejo de cultivos basados en la integración de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, ASAJA-Sevilla y la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV) celebrarán el próximo 26 de octubre en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) una jornada de campo sobre agricultura de conservación.

Este encuentro, que es una de las actividades de divulgación programadas en el proyecto LIFE climagri, se organiza gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Las Cabezas, de los centros de investigación asociados al proyecto (IFAPA, Universidad de Córdoba y ECAF) y de los proyectos europeos INSPIA y TOPPS.

La jornada se dividirá en dos bloques, el primero se iniciará a las 10:00 y tendrá lugar en la Casa de la Cultura de las Cabezas de San Juan (C/ Salvador Allende, nº 52), donde se celebrarán una serie de conferencias técnicas, y un segundo bloque, la jornada de campo propiamente dicha, que se iniciará a las 11.30 y se desarrollará en la finca “La Jurada” donde se ofrecerán recomendaciones técnicas para la implantación de este tipo de agricultura.

El proyecto LIFE climagri trabaja en el desarrollo de estrategias de manejo agronómico de cultivos extensivos de la cuenca mediterránea que posibiliten conjuntamente la mitigación del cambio climático y la adaptación de los cultivos a las condiciones climáticas, tanto presentes como futuras, y que sirvan para el impulso y desarrollo de las políticas medioambientales de España y el resto de la UE respecto al cambio climático.

El ámbito de aplicación del proyecto se circunscribe a la cuenca mediterránea, al ser una de las zonas más vulnerables a los efectos del clima en Europa, y a los cultivos de regadío, muy demandantes en el consumo energético. Andalucía es, por sus características edafoclimáticas, el principal foco de estudio del proyecto, si bien se extiende a un total de doce fincas en España, Portugal, Italia y Grecia, donde se están siguiendo una serie de buenas prácticas agrarias entre las que destaca el mantenimiento de una cobertura vegetal en el suelo, la mínima alteración mecánica del mismo y el establecimiento de rotaciones de cultivo.

La agricultura de conservación es un modelo sostenible que tiene un gran potencial en la reducción de la concentración de CO2 en la atmósfera. Está basada en la reducción total o parcial de la labranza del suelo, manteniéndolo protegido con una cubierta vegetal permanente combinado con técnicas ancestrales como la rotación de cultivos y otras más novedosas como la agricultura de precisión, en la que se realiza un uso más eficiente de insumos gracias al uso de las nuevas tecnologías basadas en los sistemas de posicionamiento global y la aplicación específica de insumos.