El intenso calor de este año en la comunidad extremeña no solo afecta a la ganadería o a la agricultura, sino también a otros sectores como el de la caza, que se ve obligado a afrontar mayores costes para disponer de puntos de agua y de comida.

Según explicó el sábado a Efe el presidente de la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza), José María Gallardo, una de las repercusiones de las olas de calor es que se han tenido que llenar los comederos mucho antes que otros años.

El calor hace que el agua, pero también la alimentación suplementaria, sea más necesaria, lo que obliga a rellenar los comederos con más asiduidad, con los costes que supone además en personal, transporte o en el alquiler de pipas de agua, advirtió.

Critican el «intervencionismo» de las administraciones en el campo, porque es «negativo», pues las restricciones frenan la actividad»

Aunque estos trabajos son «habituales» en el mundo de la caza, Gallardo reconoció que en años de menos temperatura se requiere una menor gestión y vigilancia del coto. Así, el máximo responsable de Fedexcaza manifestó que en un año como el actual se puede doblar el coste de esos conceptos respecto a un ejercicio normal en el que «en julio todavía existen muchas charcas y regatos».

De todas formas, en los cotos bien gestionados, que son la «mayoría» en Extremadura, se pueden reducir más esos gastos debido al mantenimiento de los puntos de agua, apuntó Gallardo.

Además, y pese al intenso calor que vive Extremadura desde el pasado mayo, esta circunstancia no influye en su opinión en la actividad, pues «cada vez son más las personas que se incorporan a la caza».

«La actividad se mantiene, los cotos se cuidan igual de bien y la caza tiene en la actualidad un muy buen estado de salud en la comunidad autónoma extremeña», indicó.

Por otra parte, Gallardo destacó que tras el grave incendio producido en Doñana «los primeros que empezaron a reponer comederos fueron los cazadores».

A su juicio, el «intervencionismo» de las administraciones en el campo es «negativo», pues las restricciones frenan la actividad en distintos espacios donde, con más dinamismo, sería más difícil la propagación de los incendios.

Los cortafuegos y su gestión, entre otras intervenciones, no son positivos, subrayó, «como se apreció recientemente en Valencia, donde un bombero era incapaz de llegar al foco de un incendio porque el monte estaba totalmente abandonado».

(Foto principal: Últimas noticias sobre caza | Cinegética Cernégula)