Si no fuera porque puede constatarse fotográficamente resultaría difícil dar crédito a la actitud y prácticas comerciales de parte de la gran distribución. COAG-Castilla y León denuncia la venta a pérdidas de leche a un precio de 25 céntimos en Carrefour que encima lleva lleva el sello de PLS (Producto Lácteo Sostenible).

Para la organización, parece haberse instalado en los lineales de parte de la gran distribución sin que cuando menos tengamos noticias de que la Administración, de oficio, esté tomando cartas en el asunto para poner fin a estas prácticas abusivas que vienen dando, día a día, la puntilla al sector lácteo productor de vacuno de leche de nuestro país.

Otra tomadura de pelo: la leche que vende a pérdidas tiene el sello PLS (Producto Lácteo Sostenible)

Resulta imposible entender de otro modo que no sea mediante la práctica de la venta a pérdidas «cómo se puede vender leche de vaca a 0,25 € cuando al ganadero le cuesta una media de 0,34-0,36 € producir cada litro en su explotación. Círculo vicioso al que vienen a contribuir, desde su situación de abuso de poder, las propias industrias lácteas, que se han instalado de forma generalizada desde hace ya más de tres años en unos precios medios pagados al ganadero de no más de 0,28-0,30 €/litro».

Para más “inri” la leche ofertada lleva el sello de PLS – producto lácteo sostenible “en beneficio de todos”. Recordemos que este sello surge como resultado del convenio de colaboración que desde febrero de 2013 firmaron una serie de industrias lácteas y empresas de distribución con el MAGRAMA para el desarrollo de un programa de productos lácteos sostenibles y que entre los compromisos que establecía para las empresas de la distribución se encontraba el siguiente: “Desarrollar actuaciones destinadas a mejorar la percepción del consumidor respecto de los productos lácteos, como productos de alto valor nutritivo y de calidad, mediante los instrumentos de venta, de información y promocionales, acordes con los modelos comerciales de cada empresa. Evitando especialmente acciones que supongan su banalización ante el consumidor y que afecten a la sostenibilidad de la cadena valor”.

Y sucede que ninguna otra acción contribuye más a la banalización de un producto, en este caso la leche, que transmitir al consumidor la sensación de que esta no tiene un valor por sí misma, sino más bien como producto reclamo, y ofertado a un precio muy por debajo de su auténtico valor. Hecho este último que hace pensar en una tomadura de pelo al consumidor, pues cabe interpretar que, o bien el  producto que se está ofertando no es acorde con los estándares sanitarios y de calidad, o bien, el ahorro que le suponen estos precios al consumidor se compensan por parte de la distribución con sobrecoste de otros productos. Haciendo uso del refranero popular: “Nadie da duros a cuatro pesetas”.

Y ninguna otra acción afecta más a la sostenibilidad de la cadena que valorar la leche a precios irrisorios, como es el caso, por cuanto dificulta,  si no impide, la conformación de un precio de partida justo a percibir por el ganadero.

COAG-Castilla y León denuncia que, entre otras, la práctica abusiva de venta a pérdidas, amparada y consentida por la Administración, está dando la puntilla a un sector que ha pasado de tener 32.561 explotaciones de vacuno de leche en Castilla y León en 1990 a tan sólo 1.039 en junio de 2019.