José Luis Marcos / Presidente de ASAJA-Palencia

Llego a la presidencia de ASAJA-Palencia en un momento más que complicado para nuestro país pero con toda la ilusión del mundo. Sé que la empresa es difícil porque el anterior presidente ha puesto el listón muy alto y mantener la altura de ese listón es el objetivo principal que me he marcado para que nuestra asociación siga siendo el referente que es a nivel provincial, regional y nacional.

Para acometer este mandato de cuatro años me he rodeado en el Comité Ejecutivo de personas de mi total confianza. Personas que, como yo, están dispuestas a entregar su tiempo a la causa común que es ASAJA y a empatizar con los problemas que agricultores y ganaderos de la provincia ya nos están haciendo llegar. Los cinco pondremos todo de nuestra parte y nos comprometemos a hacerlo lo mejor que podamos.

Entrando en harina, me gustaría recordar que el vigente Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea indica que los objetivos de la política agrícola común son: incrementar la productividad agrícola, garantizar un nivel de vida equitativo a la población agrícola, estabilizar los mercados, garantizar la seguridad de los abastecimientos y asegurar al consumidor suministros a precios razonables. La pena es que con el paso de los años se ha convertido en papel mojado. Se ve que a los políticos europeos no les obligan a leer el manual de instrucciones de la máquina que van a manejar, y menos aún a cumplir lo que en él indica.

Hemos pecado tanto de egocentrismo, pensando que éramos el ombligo del mundo, que cuando Rusia ha iniciado la barbarie en que nos encontramos nos hemos dado cuenta de que estamos a merced del resto de países del planeta.

Como dice el refrán, no hay peor sordo que el que no quiere oír y ahí tenemos al selecto club de los que mandan en la agricultura y ganadería europea huyendo hacia delante, obviando la situación y queriendo que la funesta estrategia “De la granja a la mesa” –50% de reducción en el uso de plaguicidas y 20% en fertilizantes-, siga siendo la base de la próxima PAC.

Ideologías aparte, creo que no se puede estar en contra de los objetivos del Tratado pero el caso es que no se puede estar en misa y repicando y esta PAC que nos van a imponer es totalmente contraria al mismo, como ya nos ha recordado la universidad de la rama agraria más importante del mundo y algún otro ente como el USDA –Ministerio de Agricultura de Estados Unidos-, que parece conocer Europa mejor que los propios europeos.

No podemos seguir viviendo en la inopia, Europa debe tener soberanía en todos los ámbitos y la fundamental es la alimentación. Produzcamos todo lo que necesitemos en nuestra querida Unión Europea, facilitemos a los agricultores y ganaderos su actividad, bajemos de las nubes al terreno y aprovechemos la producción que pueden dar nuestras tierras y nuestros animales. Renunciar a ello es depender de los demás para comer, por cierto, más caro y de peor calidad, y eso es algo a lo que la sociedad en su conjunto debe negarse porque hipotecará el futuro de las próximas generaciones. Tenemos un ejército insuperable de agricultores y ganaderos enamorados de su profesión y con una profesionalidad incomparable, aprovechémoslo y no los convirtamos en jardineros y cuidadores de mascotas, como se pretende desde las instancias europeas. Y ya de paso, déjese en paz a los que amamos y cuidamos el medio rural porque, como demostramos en Madrid, el pasado 20 de marzo, estamos hartos de aguantar la criminalización de las actividades agrícolas, ganaderas y cinegéticas.

No quiero terminar mi primer artículo sin acordarme de mi familia y la de los miembros del Comité Ejecutivo. Han apoyado sin reservas nuestra decisión de optar a dirigir los designios de ASAJA-Palencia pese a que les vamos a restar atención estos años. Pero no seamos dramáticos, lo cierto es que ha sido bastante sencillo convencerlos porque, como gente de campo que también son, entienden el privilegio de representar a esta gran organización.