La bodega de Hondarribia reafirma el excelente momento que vive su proyecto enológico con el txakoli premium: Hiruzta Parcela Nº3 barrel aged– 2022- alcanza los 94 puntos en la Guía Peñín, mientras que Hiruzta Parcela 1.7 tinto -2022- y Hiruzta Berezia 2024 obtienen 92 puntos. Además, Decanter reconoce la calidad de Hiruzta 2025 e Hiruzta Berezia 2024 con dos Medallas de Plata.
Hablar hoy de Hiruzta es hablar de uno de los proyectos enológicos más sólidos y ambiciosos del txakoli. La bodega guipuzcoana vuelve a situarse entre las grandes referencias del vino vasco tras recibir altas valoraciones de la prestigiosa Guía Peñín y el reconocimiento del concurso internacional Decanter World Wine Awards, unos resultados que confirman el excelente momento que vive la bodega y el creciente prestigio del txakoli de alta gama.
Más allá de las puntuaciones, estos reconocimientos avalan un proyecto que, desde su nacimiento, ha perseguido un objetivo claro: demostrar que las variedades autóctonas con las que se elabora el txakoli son capaces de dar origen a vinos de extraordinaria personalidad, complejidad y capacidad de evolución, posicionando al txakoli entre los grandes vinos blancos del panorama nacional e internacional.
LOS VINOS DE PARCELA ELEVAN EL TXAKOLI A UNA NUEVA DIMENSIÓN
El mayor reconocimiento de esta edición de la Guía Peñín ha sido para Hiruzta Parcela Nº3, -2022 -, distinguido con 94 puntos, la puntuación más alta obtenida por la bodega.
Elaborado exclusivamente con Hondarrabi Zuri procedente de una única parcela seleccionada, este vino representa la máxima expresión del viñedo de Hiruzta. Su cuidada crianza en barricas de roble francés con fondos de acacia, junto a una producción muy limitada, da como resultado un blanco elegante, profundo y con gran capacidad de guarda, concebido para demostrar todo el potencial del txakoli cuando el trabajo comienza en la viña y continúa con una elaboración de máxima precisión.
La Guía Peñín también ha reconocido con 92 puntos a Hiruzta Parcela 1.7 – 2022 – un txakoli tinto que refleja otra de las grandes apuestas de la bodega: recuperar y poner en valor la variedad autóctona Hondarrabi Beltza. Se trata de una edición numerada que rompe con la imagen tradicional del txakoli y demuestra que el viñedo vasco también puede dar lugar a tintos de gran personalidad. Un proyecto singular que sigue sorprendiendo tanto a consumidores como a prescriptores y que contribuye a ampliar el conocimiento sobre el enorme potencial de las variedades autóctonas.



