Rubén Villanueva DP (https://twitter.com/DeVinoyRosas?s=08)

Prepara el terreno. Voltea el pasado en profundidad.

Elimina restos de relaciones anteriores para que cuando crezca lo nuestro no compita por el espacio y la luz.

Corta de raíz. Mete vertedera y chisel. Las malas hierbas autóctonas crecen más rápido que un nuevo cultivo.

No te quedes en la superficie. Oxigena. Intenta que el lecho de siembra sea mullidito y esponjoso. Fácil, muy fácil, para que cuando germine nada pueda obstaculizarlo.

Saca a la luz todas tus mierdas. El estiércol es básico para nutrir la confianza. Pero cuidado; no te lances si no hay agua y el clima no es el más adecuado. Sin humedad y calor no crece nada.

No intentes modificar mi naturaleza. En el mejor de los casos acabaré generando resistencias y, en el peor, una enfermiza dependencia. Los vinos más auténticos son aquellos que reflejan el verdadero carácter del terroir. La (bio) diversidad hará sostenible nuestra historia.

No me pidas certidumbres. Habrá épocas de sequía, momentos en los que te deje helado/a, alguna que otra plaga de enfados y miles de adversidades que limitarán nuestro crecimiento.

Tranquilo/a, si la tierra es fértil todo vuelve a brotar. Y si no, los tratamientos preventivos serán la práctica más efectiva: hazme sentir cada mañana que soy la parcela más importante de tu vida.

Piérdete en detalles… del terreno; un desayuno virgen extra, un abrazo de ibéricos, una disculpa redonda en boca, un malentendido semi-curado. Eso sí, déjame alguna vez con la miel en los labios.

Sin apenas darte cuenta, estaremos en el punto óptimo de maduración y habrá que recoger los frutos de nuestra relación.

Mientras tanto, observa en silencio. Es imprescindible para hacer cosas memorables.

Pasión por el campo. Esa será nuestra foto-síntesis.

(El Blog de Rubén Villanueva)