Pedro Gallardo / Vicepresidente COPA y Presidente ASAJA Cádiz

Es evidente que el mundo cambia rápidamente gracias a los nuevos avances tecnológicos, a la innovación y entre ellos a la edición genética. La agricultura contribuye al desarrollo con muchas de estas nuevas tecnologías, ayudando a alimentar a más personas con menos tierra en el presente y en el futuro.

Nos encontramos ante un escenario donde Naciones Unidas nos anticipa que la población va a crecer de forma exponencial y no halamos de que en 2050 vamos a ser 9.500 millones de habitantes, sino que seguiremos creciendo hasta 2100 donde llegaremos a los 11.200 millones de habitantes, esto quiere decir que la población crecerá un 50% en apenas 80 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:  Previsiones Naciones Unidas & HYDE – división población UN 2015

En cuanto a la tierra disponible es un factor que preocupa, la Europa de los 15 ha perdido un 27,2% de superficie arable desde 1964 a 2014. Es cierto que la superficie mundial cultivable ha crecido un 11,4% desde 1964 pero lo ha hecho muy distintamente en los hemisferios. En la práctica totalidad de los países del norte se ha perdido superficie arable (Estados Unidos -12,9%, Rusia -37,8%), mientras que el crecimiento de la superficie arable fue prácticamente exponencial en países del hemisferio sur como Brasil +200%, Argentina +95,9%, Malasia +187,1%, Indonesia +181,8%, Australia +32,6% o Nigeria +16,4%.

Fuente: Cooperativas de Alemania DRV https://www.raiffeisen.de/

Además de todo lo anterior hay que constatar que las nuevas dietas, hábitos alimenticios y las preferencias de los consumidores están cambiando en todo el mundo. Nos encontramos ante un escenario donde se requiere una mayor demanda de proteínas para alimentación animal (lo que se traduce en un incremento en la demanda de cereales y oleaginosas para la formulación de los piensos), asimismo los consumidores demandan productos de mayor calidad a medida que aumentan sus ingresos, unido a un mayor interés en conocer la sostenibilidad de los productos e incluso la historia que hay detrás de un alimento.

Los agricultores y ganaderos hemos seleccionado los rasgos más deseables para mejorar nuestros cultivos y nuestro ganado durante siglos, si bien todo ello cambió y tuvo un crecimiento exponencial desde la Revolución Verde. No hay mas que ver el cuadro con los rendimientos en el trigo en Europa desde 1850 hasta 2014 donde la Revolución Verde toma su protagonismo desde 1960.

 

Fuente: FAO – 2017 Naciones Unidas – Trigo

Pero no nos podemos quedar ahí, a día de hoy, son otros los factores que más nos preocupan a los productores, por un lado, la escasez en los factores de producción, agua, tierra, fertilización, sanidad vegetal… etc. y, por otro lado, un cambio climático que nos lleva a situaciones de mucha incertidumbre con fenómenos atmosféricos cada vez mas radicales e impredecibles. Es por ello por lo que reivindicamos una caja de herramientas lo mas amplia posible donde los agricultores europeos tengamos a nuestra disposición toda una batería de soluciones ante eventualidades futuras.

La crisis de COVID-19 ha contribuido a que la seguridad alimentaria y la nutrición vuelvan a estar en el primer plano de la mente de los ciudadanos europeos. Debemos aprovechar esta evolución derivada de la reciente crisis. Europa necesita volver a conectar con sus ambiciones agrícolas. La reforma de la PAC y el Green Deal deben reconocer los esfuerzos que ya están realizando los agricultores europeos.

Es necesario un apoyo para una agricultura europea que sea a la vez productiva y sostenible en sus tres vertientes (Medio ambiental, Social y Económica). La PAC y el Green Deal deben fijar un objetivo de producción para que la Unión Europea garantice los alimentos para todos, para todos los mercados y todos los presupuestos, siendo impecable en términos de trazabilidad y requisitos sanitarios. Europa debe proteger el acto de producir, y no comprometer al sector agrícola a seguir un camino de reducción.

La innovación tecnológica es la respuesta

La producción de cultivos comienza con semillas de alta calidad que satisfacen las necesidades de los agricultores y los consumidores. Las nuevas técnicas de fitomejoramiento van de la mano de otras tecnologías inteligentes, como la agricultura de precisión y las soluciones de bio-control.

La no regulación de las NBT también tiene efectos negativos

La UE está en desventaja competitiva frente a terceros países. El uso de estas técnicas no puede detectarse en los controles fronterizos. Habría que crear un sistema de trazabilidad costoso y oneroso. Esto podría eludirse utilizando métodos fraudulentos debido a la falta de métodos de detección analítica fiables. La innovación, y por tanto las empresas y los puestos de trabajo, emigrarán de Europa a terceros países.

5 principios claves

1.- Apoyar la toma de decisiones con base científica y promover políticas basadas en el principio de innovación.

2.- Facilitar el acceso por parte de los agricultores a herramientas que han demostrado su potencial para una agricultura más sostenible como: la mejora genética de precisión, incluidos los cultivos biotecnológicos y los editados genéticamente. Los agricultores necesitan una caja de herramientas que pueda ofrecer soluciones para:

– adaptación y mitigación del cambio climático

– protección contra (nuevas) plagas y enfermedades

– optimizar el uso de insumos

– permitir una agricultura más sostenible

Europa desde el punto de vista agronómico es muy diversa y ante el reto de nuevas plagas la UE debería no limitar sino facilitar el acceso de agricultores a herramientas y soluciones alternativas de sanidad vegetal, facilitando y acelerando su proceso de aprobación.

3.- Libertad de elección. En la UE pueden coexistir diferentes modelos de agricultura. Una solución no sirve para todos; los agricultores deben tener la posibilidad de elegir el modelo que deseen, en función del mercado, la orientación empresarial, los retos agronómicos, la rentabilidad y los costes.

4.- Agricultura inteligente. Apoyar un mayor acceso de los agricultores europeos a las nuevas tecnologías, incluidas la biotecnología y la agricultura de precisión, y facilitar la aplicación de la innovación en las explotaciones. Sensibilizar sobre el potencial de las tecnologías agrícolas modernas a la hora de mitigar el impacto de la producción agrícola en el cambio climático y la biodiversidad.

5.- Poner la innovación en el centro de la próxima PAC, con políticas que permitan a los agricultores ser competitivos en el mercado europeo y mundial y hacer que la agricultura europea sea más sostenible. Estas políticas deben incluir el apoyo a la agricultura de precisión y la promoción de un entorno normativo propicio para el desarrollo de nuevas técnicas de mejora genética, como CRISPR.