Francisco Seva Rivadulla / Periodista Agroalimentario Internacional

La crisis sanitaria y económica del COVID 19 ha cambiado nuestra vida en todos los sentidos, pero desde una perspectiva puramente comercial, este virus ha dado un giro de ciento ochenta grados a las tendencias de consumo en Estados Unidos, uno de los mercados de consumo más importantes a nivel mundial.

Es evidente, que un superalimento como es el mango con unas propiedades vitamínicas formidables, ha seguido un crecimiento en el consumo en el mercado norteamericano, gracias a los esfuerzos realizados por el equipo humano de la National Mango Board, y a pesar de los efectos del Coronavirus – que ha sido devastadores – el consumo ha seguido creciendo, habiéndose convertido en una de las frutas más populares y valoradas por los consumidores. En este sentido, el consumo per cápita de mango en EE.UU. en 2014 se situaba en 2.5%, mientras que en 2019 estuvo en el 3.25% y actualmente se sitúa en 5.39% anualmente.

Sin embargo, el COVID 19 ha traído consigo unos cambios significativos en las tendencias de los consumidores en el mercado norteamericano. La primera es que el consumo on line ha llegado para quedarse, pues el consumidor actual es más digital que nunca, por lo que una gran parte de sus compras las realiza a través de internet. Al mismo tiempo el consumidor también busca que los envíos se hagan a su domicilio, con lo que es evidente que ya no está buscando tanto ir al supermercado a realizar sus compras, y esto segundo aspecto, es muy importante a tener en cuenta.

Y en un tercer apartado, hay que destacar que esta pandemia también ha repercutido en que el consumidor quiera “cuidarse más” y busca alimentos muy sanos, naturales y que repercuten beneficiosamente en su salud, y uno de éstos, sin lugar a dudas, es el mango.

Por todo ello, es evidente que el mango va a seguir con su línea ascendente en lo que se refiere al consumo y, que va a seguir conquistando los hogares estadounidenses, por su sabor, textura, propiedades organolépticas y vitamínicas, pero, sobre todo, porque es un alimento que “ha enamorado” a los consumidores norteamericanos.