La cosecha del níspero con denominación de origen protegida de Callosa d’En Sarriá (Alicante), que supone el 50 por ciento de la producción nacional, arranca con buenas expectativas por el aumento de la producción hasta las 13.000 toneladas, por los calibres más altos de los últimos cinco años y por un sabor y dulzor excepcional.

Así lo ha informado hoy el sindicato agrario Asaja Alicante, que ha señalado que estas esperanzas y buenas expectativas se producen tras el envite sufrido en 2020 a consecuencia del coronavirus y de un tiempo atípico, que redujo la cosecha a 10.000 toneladas.

Aunque ya se está recolectando la fruta en las zonas más tempranas de la comarca, se espera llegar al grueso en un par de semanas coincidiendo con el previsible desconfinamiento de Italia, donde se destina el 80 por ciento del níspero protegido de Callosa d’En Sarriá.

Asaja ha destacado que si algo hay que destacar esta campaña en la cosecha del níspero, en la que la climatología ha acompañado con ausencia de lluvias en la floración, temperaturas suaves durante todo el invierno y precipitaciones muy puntuales y caídas de forma suave en el momento del cuaje, es la excelente calidad del fruto.

Éste llega al mercado con los mínimos tratamientos por la ausencia de humedad, con uno de los calibres más elevados de los últimos cinco años y con un sabor y dulzor excepcionales.

El sindicato ha recordado que sigue luchando por lograr una rebaja permanente del índice del IRPF de este fruto tan característico y artesanal.

El índice general del módulo para el níspero es de 0,37 y las organizaciones agrarias piden una reducción permanente del 0,16 para que se reconozca que la producción requiere «un proceso puramente artesanal».

«En un porcentaje del 80% es el mismo productor el que siembra, recolecta escalonadamente un mínimo de cuatro veces por campaña, lo remite a los pequeños almacenes artesanales y clasifica y envasa la fruta», por lo que, en palabras del presidente de Asaja Callosa d’En Sarrià, Rafael Gregori, «no parece apropiado tener que asumir este índice altísimo que para nada se corresponde con la realidad económica que estamos viviendo los productores de este fruto».