El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha vuelto a arremeter contra el sector ganadero apostando por reducir el consumo de carne y productos lácteos. Amparándose en el informe ‘Sostenibilidad del Consumo en España’, elaborado por el Ministerio en colaboración con el Joint Research Centre, un organismo de investigación de la Comisión Europea, que establece que el mayor impacto en la Huella de Consumo en España proviene de la alimentación, el ministro ha vuelto a mostrar su apuesta por reducir el consumo de carne y, ahora, le ha añadido los lácteos.

El estudio sostiene que el principal impulsor de los daños ambientales generados por una persona en España viene de la alimentación, de la forma de consumir alimentos, sobre todo carne.

En concreto, el 52% del daño ecológico de la ‘huella de consumo’ del país se produce en el ámbito de la alimentación, un 26% más que en la Unión Europea (UE), según el informe «Sostenibilidad del consumo en España», que han presentado sus autores en un acto encabezado por Alberto Garzón y de forma virtual por el director general adjunto del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, Stephen Quest.

El informe gira sobre esa ‘huella de consumo’, un indicador que mide los daños ecológicos del consumo de bienes al margen de dónde hayan sido producidos, si dentro o fuera del país, y está elaborado por investigadores de ambas partes durante el último año y medio.

Analiza el periodo entre 2010 y 2018 y llega pocos meses después de la polémica creada por las declaraciones del ministro sobre el efecto del consumo de carne (al que ahora le ha añadido los lácteos) y sus críticas a las macrogranjas y la ganadería intensiva.

Ahora, las conclusiones del mismo constatan, según se señala, que los impactos ecológicos asociados a los alimentos, sobre todo se deben al carácter altamente intensivo e industrial que presenta el sistema agropecuario, fuertemente dependiente del uso de recursos fósiles, de fertilizantes químicos y de grandes cantidades de agua.

La ‘huella de consumo» contempla las cargas e impactos ambientales de los bienes importados, como por ejemplo de los piensos, que vienen a España en gran medida de Latinoamérica, donde hace falta en ocasiones deforestar, y por ello ésta ha aumentado en el periodo analizado.

Asimismo se detalla que en 2018, «la alimentación, nos lo tubos de escape ni las fábricas, fue el principal vector en la mayoría de los 16 indicadores de impacto ecológico analizados en el informe, especialmente en la eutrofización terrestre -81,6%- y marina (79,6%), es decir en el proceso de contaminación de las aguas por exceso de nutrientes procedentes de actividades, como agricultura y ganadería».