El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha sido elegido este martes 11 por aclamación presidente de la Asociación de Regiones Europeas Vitivinícolas (AREV), un cargo que ostentará durante los próximos dos años en sustitución del presidente de Piamonte (Italia), Sergio Chiamparino.

García-Page ha sido elegido por los representantes de las 64 regiones que conforman la asociación en un pleno celebrado en Estrasburgo, según ha informado el Gobierno regional en nota de prensa. El presidente castellanomanchego ha considerado «un honor» y «una responsabilidad» asumir la Presidencia del conjunto de las regiones vitivinícolas europeas y ha resaltado que llega al cargo «por la enorme fuerza, capacidad y potencia que tiene en el sector del vino la región».

Su objetivo es aportar nuevos aires y un nuevo impulso, así como aumentar la capacidad de influencia de esta asociación

Un sector que ha dicho que «sigue creciendo», ya que la producción vitivinícola de Castilla-La Mancha representa el 7 por ciento de todo el vino que se produce a escala mundial y la mitad del español.

García-Page ha explicado que su objetivo en la Presidencia de la AREV es «aportar nuevos aires y un nuevo impulso, así como mejorar la coordinación y aumentar la capacidad de influencia de esta asociación y sus miembros en las instituciones europeas».

Para ilustrarlo, ha señalado que bajo su Presidencia, «se ejecutará el traslado de la sede oficialmente a Bruselas, para estar más cerca de donde se toman las decisiones y que la energía que se necesita desde las instituciones europeas» se aproveche «lo mejor posible para la comunidad autónoma».

«Si ayudamos a que vaya bien todo el sector en Europa, estaremos ayudando a que vaya mejor el sector en la comunidad autónoma», ha aseverado el presidente regional, que ha estado acompañado por el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, y por la directora general de Asuntos Europeos, Virginia Marco.

Así, ha defendido el liderazgo europeo en cuanto a producción de vino, «pues sólo Francia, España e Italia producen la mitad que se elabora en el planeta y cuentan con el 32 por ciento de la superficie mundial de viñedo».

Ofrece colaboración, «que será constante, leal y fluida entre todas las partes», y visibilidad a la labor que se estáhaciendo

Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego también ha expresado su «firme voluntad» de presidir la AREV basándose en «los principios de buena gobernanza», que coinciden con los aplicados por su Gobierno en Castilla-La Mancha, según ha explicado.

Se ha referido al principio de la colaboración, «que será constante, leal y fluida entre todas las partes» y al de la visibilidad, «puesto que es necesario que el conjunto de la sociedad sea perfectamente consciente de la labor realizada por esta asociación».

También al principio de transparencia y de subsidiariedad, «pues la AREV agrupa a numerosas regiones de distintos países».

«Son algo más que una declaración de intenciones», ha asegurado y ha añadido que suponen un «compromiso firme con los viticultores europeos y para con las regiones que entienden el vino como base fundamental de su forma de ser, de vivir y de prosperar».

García-Page ha garantizado que la estrategia castellanomanchega al frente de la AREV «se basará en la actuación en aquellas políticas que resulten de mayor relevancia».

Como ejemplo, ha señalado la colaboración en el diseño de una PAC «que compatibilice la producción y el rendimiento económico del sector vitivinícola con la irrenunciable preservación medioambiental y de la biodiversidad».

Además, ha apuntado la necesidad de contar con una política de recursos hídricos «razonada y razonable», especialmente, en aquellas regiones de la AREV «más amenazadas por la escasez de los mismos».

Además de Castilla-La Mancha, otras siete regiones españolas constituyen la AREV: La Rioja, Cataluña, Castilla y León, País Vasco, Andalucía, Madrid y Galicia, a quienes acompañan el resto de regiones europeas procedentes de más de una docena de países, entre ellos, Francia, Italia o Portugal.

La Unión Europea representa el 45 por ciento de la superficie vitícola total, el 65 por ciento de la producción, el 57 por ciento del consumo mundial y el 70 por ciento de las exportaciones en términos globales.