Los representantes de Asaja Lleida, La Rioja, Navarra y Aragón han unido fuerzas y malas experiencias para denunciar conjuntamente la situación límite que están padeciendo los ganaderos de extensivo de estas tres comunidades autónomas con los ataques de lobos y osos en sus explotaciones.

Por este motivo, han reclamado a los gobiernos autonómicos y al Ministerio de Agricultura que replantee su política con lobos y osos, y aborden con presupuesto el profundo problema que lleva años padeciendo la ganadería extensiva. En este sentido, han solicitado coordinación a las diferentes administraciones para que las medidas sean eficaces.

Para las organizaciones, esta situación es “intolerable” y advierten que no van a permitir más marginación y abandono al sector con políticas agrarias y medioambientales nefastas que lo único que hacen es hundir más a los ganaderos de extensivo.

Los ganaderos «temen por sus rebaños, por la alteración de su vida y la siempre precaria
rentabilidad hundida en estos momentos, por la pérdida de vida en familia. Mientras tras las múltiples denuncias, las administraciones públicas miran hacia otro lado», aseguran en un comunicado conjunto.

En este sentido, las organizaciones agrarias recogen testimonios de varios ganaderos que han sufrido los ataques de lobos y osos. «Me están matando… Joaquín ya no duerme en su casa, lo hace en Duermevela dentro del coche con los perros y las ovejas nerviosas, mientras el oso asesino Goiat sigue haciendo de las suyas sin importarle demasiado la presencia humana. Joaquín ya no es dueño de su vida y los ganaderos de las montañas y valles pirenaicos, tampoco».

A Carlos y José Miguel, los depredadores han atacado a sus rebaños y todo apunta al lobo: escenarios dantescos, ovejas muertas por todos sitios…

«Pedro Jesús, después de sucesivos ataques, ya no duerme y se levanta todas las mañanas con la angustia de saber si todo estará bien o habrá habido un nuevo ataque… Pero son escenarios que se repiten en Navarra, Aragón, Lérida o La Rioja», denuncian estos ganaderos.