El Instituto de Estudios del Territorio de la Xunta de Galicia ya digitalizó la red de franjas de gestión de la biomasa de un millón y medio de parcelas distribuidas entre los 210 ayuntamientos gallegos, que cuentan con un plan municipal de prevención y defensa contra los incendios forestales. El conjunto de parcelas suman una extensión de 565 km2 de superficie de faja determinada.

Este trabajo se está realizando en base a un convenio de colaboración entre la Consellería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda y la Consellería de Medio Rural para aprovechar y unir sinergias y definir estrategias preventivas y de planificación, para anticiparse a los incendios forestales que puedan afectar a los montes gallegos.

En este sentido, el IET prepara información que se ponen a disposición de ayuntamientos y administrados a través del Sistema Público de Gestión de Biomasa, creado al amparo del convenio para la protección de las aldeas firmado entre la Xunta, la Federación Gallega de Municipios y Provincias (Fegamp) y Seaga. Esta información se almacena en un visor que analiza y modeliza grandes cantidades de datos a nivel de parcela catastral que pueden delimitar las distintas redes de franjas de gestión de la biomasa.

Este trabajo ayuda a reforzar la defensa de los núcleos de población frente el fuego, en la medida en que permitirá analizar la información urbanística de los ayuntamientos, las construcciones y el resto de datos necesarios para la generación de las fajas secundarias, es decir, las franjas de terreno más próximas a las viviendas; así como una mejor gestión de las referencias catastrales afectadas y de los datos básicos de superficies, para poder generar los mapas de los municipios con sus fajas secundarias. Además, esta información podrá ser incorporada por parte de los ayuntamientos en los planes municipales de prevención y defensa contra incendios que, por ley, cada ayuntamiento tiene que aprobar.

Hace falta recordar que los recursos naturales y los montes, especialmente, son un factor clave en la lucha contra el cambio climático, pues tienen la capacidad de fijar alrededor de 100 toneladas de carbono en nuestra Comunidad al año; es decir, de reducir las emisiones de carbono a la atmósfera y actuar como alcantarilla.

Además, son un elemento a tener en cuenta a la hora de calcular, y observar la evolución, de la huella ecológica de las regiones. En Galicia, este valor es de 3,35 hag/hab (hectáreas globales por habitante). Se trata de un indicador muy útil para conocer el impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza, ya que representara la superficie necesaria para producir los recursos y absorber los impactos de las actividades humanas. Y, en consecuencia, también influyen en la biocapacidad, por lo que la superficie de bosque se traduce en hectáreas productivas para la obtención de productos forestales en Galicia y en hectáreas responsables de la absorción de las emisiones de CO2 generadas en la producción de energía, transporte y comercio de mercancías consumidas por la población gallega.