El reparto de los fondos de la PAC sigue siendo el gran caballo de batalla de la nueva PAC, ya que no  hay dinero para todos pese a que cada CCAA tiene claro cuánto debe percibir. pero habría una solución fácil para poder hacer una convergencia más progresiva y que beneficie a todos los agricultores y ganaderos que cobran menos: Utilizar lo que se llama en el sector el ‘dinero político de la PAC’, esos fondos del segundo pilar, cuyo destino debería ser agrario, que los gobiernos regionales utilizan para hacer inversiones en municipios y provincias con el dinero europeo.

Como señalan fuentes agrarias, se trata de un dinero que se utiliza para crear pistas de pádel, tanatorios o depuradoras en municipios rurales pero que lo buscan es más sacarse la foto de la inauguración y vender lo que se invierte en estas localidades que destinar unos fondos agrarios al campo. En esta nueva PAC, Europa ha aceptado que, por primera vez, se pueda trasladar fondos del segundo pilar (en el que se engloba este ‘dinero político de la PAC’), al primer Pilar, lo que en el caso de España representaría destinar al sector un 30% más de los fondos que se reciben de Europa, ya que nuestro país está por debajo del 90% de la media europea en cuanto a los derechos.

Son fondos que deben estar aplicados al territorio, pero son fondos de cohesión y, por tanto, no podrían salir de los fondos agrarios. Por eso, y recordando que hay muchos de esos fondos del segundo pilar que se devuelven porque no se han gastado, porque son proyecto cofinanciados y las CCAA no tienen su parte para desarrollarlos, reclaman que se pasen fondos de ese 30% del segundo Pilar al primero para destinar más dinero al sector, porque la media de los derechos en España está en 148 euros, mientras que en Francia está en 260 euros, en Italia por encima de los 300, en Grecia en 550 o en Malta en 600. Aunque la media española se acerca a la europea, lo cierto es que lo que se pide es una convergencia a esa media no europea, sino mediterránea, porque esos países son los auténticos competidores de España.

Por eso se plantea que se coja ese dinero del 30% para dárselo a los que está actualmente por debajo de la media española y, de esta manera, no se debería quitar fondos a los que están por encima, como se plantea ahora con la reforma de la PAC desarrollada por el Ministerio.

Es una solución factible, pero con un problema: los políticos, los consejeros autonómicos que tanto insisten en que quieren defender a sus agricultores y ganaderos, no quieren renunciar a un dinero que les evita tener que poner fondos propios para desarrollar proyectos en el medio rural. Las soluciones para el campo existen, solo hace falta que los políticos quieran aplicarlas.