Arantzazu (Oñati) ha acogido el seminario final del LIFE OREKA MENDIAN, un proyecto cofinanciado por la Unión Europea que arrancó hace seis años y que ha implicado a numerosas instituciones, asociaciones y particulares para la consecución de sus objetivos. Liderado por el Gobierno Vasco a través de HAZI, ha contado con la participación de las diputaciones forales de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa y las sociedades públicas Ihobe y Neiker. A estas instituciones se suman la asociación Euromontana y las entidades de Iparralde Euskal Herriko Laborantza Ganbara y el Conservatoire dÉspaces Naturels de Nouvelle Áquitaine, además de la colaboración de ganaderos y ganaderas que han aportado su experiencia y punto de vista profesional.

Un importante número de personas implicadas para alcanzar un objetivo ambicioso: desarrollar una estrategia común para gestionar las zonas de pastos de montaña situadas en lugares Natura 2000 (8 en Iparralde y 15 en Euskadi), buscando un equilibrio entre los intereses de conservación y las necesidades socioeconómicas de esas zonas.

El problema de base al que se enfrentaba este proyecto era la situación de amenaza que a nivel europeo sufren los pastos de montaña debido, fundamentalmente, al abandono de su aprovechamiento como zonas de pastoreo. Esta falta de uso provoca que los hábitats seminaturales que tradicionalmente han sido utilizados por la ganadería extensiva en Euskadi se encuentren en algunas zonas en un estado de conservación desfavorable: desarrollo de matorral, establecimiento de especies invasoras, aumento de las posibilidades de incendio…

“Está claro que entre todas las personas implicadas debemos desarrollar una estrategia de conservación de estas zonas en las que la naturaleza y los usos humanos se han unido para formar unos parajes especiales. Es una necesidad medioambiental, una necesidad paisajística y una necesidad de buena gestión para que ganaderos y ganaderas saquen el mejor y el más sostenible provecho de estos Espacios de Especial Conservación. Y esta unión de intereses para una mejora global es lo que se ha conseguido gracias a este proyecto”, ha comentado el viceconsejero de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria del Gobierno Vasco, Bittor Oroz, durante la inauguración del seminario final.

Así, en este tiempo, se ha mejorado el estado de conservación de 1.670 hectáreas de hábitats pascícolas y se han sentado las bases para continuar trabajando en este sentido. En primer lugar, se diseñó la base de datos cartográfica SIGPASTOS y se realizó un Plan de Conservación de Habitats Pascícolas para cada una de las ZEC de Euskadi, estudiando la situación en la que se encuentran y la demanda forrajera existente por parte de los profesionales de la ganadería. De esta manera, se distinguieron aquellas zonas que están sobreexpuestas y en peligro de erosión por el exceso de uso y aquellas que se encuentran subpastoreadas y en las que la matorralización ha ido ganando espacio.

Desde el primer momento, se contó con la implicación de personas propietarias y ganaderas mediante la realización de sesiones informativas, encuestas y talleres en los que se recopilaron datos y se debatieron las necesidades del sector. Así mismo, se buscó la colaboración y coordinación de diferentes eslabones de la administración agraria (montes, medio ambiente, ganadería, ayudas, guarderío, etc). En función de los resultados de estas sesiones, se diseñaron acciones específicas para mejorar el estado de conservación de los pastos montanos.

ACCIONES ESPECÍFICAS

Tras contrastar la oferta de pasto con la demanda de uso ganadero se detectó una falta de equilibrio en algunas de las zonas, las cuales se designaron como lugares de actuación prioritaria. El diagnóstico mostró una tendencia al alza en la demanda total de pasto en las sierras vascas, debido fundamentalmente al drástico cambio de las especies utilizadas por el sector.

En las dos últimas décadas, contrasta la caída general del pastoreo de ganado menor (ovino-caprino), que tiene unos requerimientos de pasto inferiores, con el aumento de cabezas de ganado mayor (equino-vacuno). Este dato es importante porque en las grandes áreas de pastoreo existen hábitats vulnerables que pueden verse afectados: pequeñas zonas húmedas y trampales atractivos para el ganado pero altamente vulnerables a su pisoteo y a la concentración de excretas. Sin embargo, es conocido que cierta entrada de ganado puede favorecer que el hábitat no se matorralice.

A fin de aunar estas necesidades, gracias al proyecto LIFE OREKA MENDIAN se han diseñado acciones encaminadas a alejar al ganado de zonas degradadas por su uso y a atraerlo a otras menos usadas. Así, además de realizar desbroces para eliminar la argoma y crear cerramientos semipermeables para evitar el paso de los animales (limitan el ganado mayor, pero permiten el ovino), se construyeron lugares de atracción para encaminarlos hacia zonas más propicias (puntos de sal, abrevaderos…).

El seguimiento del comportamiento animal mediante collares GPS se aprecia como una de las acciones más relevantes del proyecto. El cruce de las localizaciones animales con datos físicos (pendientes, orientaciones), ambientales (vegetación, hábitats) o temporales (época del año) permite establecer preferencias de uso por parte de los animales o cruzar el hábito de pastoreo con elementos de interés (uso de abrevaderos, presencia de flora amenazada…).

El proyecto ha permitido, así mismo, reforzar las poblaciones de algunas especies amenazadas (Menyanthes trifoliata y Carex hostiana) tras su reproducción ex situ. También se han realizado desbroces manuales selectivos para la recuperación de la planta catalogada en Euskadi como en peligro de extinción, Daphne cneorum. En el caso de los narcisos, tras detectar que la principal amenaza para su conservación era el arranque de sus vistosas flores se colocaron paneles informativos para evitarlo.

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