La bodega jerezana Fernando de Castilla ha presentado este lunes 29 la saca de primavera 2024 de su Fino en Rama, un exclusivo vino del que únicamente saldrán al mercado 3.600 botellas. El vino es una selección de 8 botas escogidas personalmente por Jan Pettersen –propietario de la bodega-, de entre las más de 300 que forman parte de las soleras de Fino Classic y Fino Antique, las dos gamas de jereces que envejecen a escasos metros de la jerezana iglesia de Santiago.

Según Pettersen –de origen noruego, pero afincado y vinculado al Jerez desde los años 80 del pasado siglo-, “tras el éxito de la saca del pasado año, continuamos en esa línea de combinar las virtudes de lo que ya de por sí son dos grandes vinos, como el Fino Classic y el Fino Antique. De esta manera, en este Fino en Rama Fernando de Castilla 2024 tenemos el brío y la franqueza de Classic y la estructura y complejidad de Antique, dando como resultado un fino único, muy jerezano, por lo que profundizamos aún más en esa búsqueda y recuperación de lo que los buenos aficionados recordarán como los grandes finos que se embotellaban en el pasado siglo”.

Para obtener esta tipología de finos influye de manera determinante la climatología del año y como el paso de las estaciones ha ido afectando al velo de flor. En este caso, las temperaturas suaves y el grado de humedad elevado de meses anteriores han propiciado una crianza intensa, con un velo de flor muy desarrollado que ha protegido el vino al máximo de la oxidación, que se ha traducido en un perfil de vino más puro, más fino y muy representativo de su tipología más auténtica.

Hasta el año 2022, este vino se regía por un sistema dinámico de llenos, marcado por la demanda del mercado. A partir del pasado año, el Fino en Rama pasó a un sistema finito de saca limitada, determinado por un criterio enológico de excelencia. Según precisa el bodeguero, “después de un proceso continuo e intenso de registro de las botas sólo seleccionamos aquellas que cumplen con el perfil buscado y cuando la saca se agote, tocará esperar hasta el año siguiente, de esta manera buscamos preservar un estilo muy determinado”.

En cualquier caso, la bodega reservará de cada saca un cupo propio que envejecerá en sus botelleros, con la intención de organizar catas verticales en un futuro, cuando ya se pueda apreciar plenamente la noble y enriquecedora evolución de los vinos de crianza biológica, una de las tendencias más en boga últimamente en el mundo del Jerez.

El vino tiene una vejez media de 6 años y, dado el éxito de la saca del pasado año, se comercializará bajo un sistema de cupos limitados. El origen de los sobretablas que alimentan el sistema de criaderas y soleras de Fernando de Castilla provienen del histórico pago jerezano de Añina, caracterizados por su equilibrio entre una notable finura y una singular verticalidad muy mineral, a la vez que son vinos también sedosos, untuosos y persistentes.

En la cata, el Fino en Rama Fernando de Castilla 2024 es dorado intenso, muy límpido y brillante, con la flor muy presente en nariz, fresco, con notas de panadería y matices de mantequilla. En boca es ligero, eléctrico, con presencia de manzana verde, algo de almendra cruda y yodo, propiciando un paso sápido, mineral, seco y persistente.

Como el pasado año, la etiqueta es obra del estudio Misiva, con el artista y diseñador Hugo Zapata al frente. En esta ocasión, la ilustración que preside la botella está centrada en una cepa de palomino, con la idea de transmitir la importancia que desde la histórica bodega jerezana se le otorga al cuidado de la viña y la influencia determinante de la variedad palomino y las tierras albarizas en la tipicidad de sus vinos.

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