Fademur, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de España, y Bodega Bardos, bodega ribereña de la compañía de Vinos Vintae, se unen de nuevo para impulsar el emprendimiento femenino en el medio rural con la segunda edición del Proyecto Clea.

El vino Clea nace en los viñedos más inhóspitos de la Ribera burgalesa y soriana, una zona que en Bodega Bardos conocen bien, con páramos a casi mil metros de altitud. Las condiciones allí son tan duras que las viejas vides sacan lo mejor de sí, como también lo hacen las valientes mujeres que cuidan de ellas. «Las mujeres han sido, y siguen siendo, esenciales para el mantenimiento de las explotaciones agrícolas y de la vida en el medio rural», explica Richi Arambarri, director general de Bodega Bardos, «aunque en muchas ocasiones han sido relegadas a un segundo plano, por eso con este proyecto queremos impulsar proyectos liderados por ellas».

Lo saben bien en la organización que las representa, Fademur. La federación de mujeres rurales se esfuerza por sacar a la luz el trabajo invisible que miles de mujeres desempeñan cada día en miles de pueblos de nuestro país. Lo hace impulsando la Ley que ayudó a lanzar en 2011 para reconocer la titularidad compartida de las explotaciones agrarias, difundiendo el trabajo de las mujeres ante el resto de la sociedad o promoviendo negocios de mujeres rurales desde su lanzadera de emprendimiento rural Ruraltivity, la cual cuenta con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

En Fademur también canalizan estos esfuerzos a través de alianzas con el sector privado responsable en cumplimiento del ODS 17, como hacen en esta segunda edición del Proyecto Clea. Con esta iniciativa, ambas entidades impulsarán los emprendimientos rurales que destaquen por el empoderamiento de las mujeres, su impacto en el territorio y su sostenibilidad.

Este año, además, la bodega aumenta su apoyo económico con la creación de dos nuevos premios. Al galardón principal dotado con 5.000 euros, se unen otros dos premios temáticos: el Premio Innovación y el Premio Historia Viva, con los que se reconocerá los proyectos más innovadores tanto en la línea de producción como en el producto o servicio en sí, y aquellos que recuperen o desarrollen un producto, actividad o servicio característico de su zona.

Las mujeres que necesiten un empujón para comenzar o continuar con su proyecto emprendedor rural, pueden inscribirse hasta el 3 de octubre en la web de Fademur, donde también se pueden consultar las bases de participación.

Después, un comité formado por Fademur y la bodega, elegirá el proyecto ganador. Este comité tendrá en cuenta el número de mujeres que participan o lideran el proyecto y aspectos como el impacto social, su contribución a la lucha contra la despoblación o y el grado de transformación digital.

En su primera edición, el Proyecto Clea premió a Lucia Sánchez y su empresa Yo soy tierra, productora y comercializadora de esponjas vegetales (luffas) para uso estético y en el hogar, con sede en Carcabuey (Córdoba), en pleno parque natural del as Sierras Subbéticas.