Extremadura sembrará la próxima campaña de cereal de invierno un número de hectáreas similar al registrado el año pasado, con la esperanza de que los precios se mantengan al alza como durante el último año, pero también con el temor por el impacto del aumento de los costes de producción, en concreto de los fertilizantes.

La comunidad autónoma destinó unas 200.000 hectáreas a este cultivo la campaña pasada, un número similar al que se espera este ejercicio, que ya ha comenzado las labores de siembra, ha explicado a Efe el presidente de Asaja Extremadura, Angel García Blanco.

Según ha manifestado, el coste actual de los fertilizantes ha hecho que muchos agricultores se hayan pensado si sembrar cereal, pues “cuando estos insumos crecen en más de un 200%, o los precios se mantienen a niveles altos o no ven conveniente apostar por este segmento”.

El aumento de los fertilizantes viene dado por la decisión tomada por “las pocas empresas” que dominan este sector, las cuales aluden entre otras razones a un aumento de los costes de la materia prima, del transporte o salariales. A ello hay que sumar el incremento de otros productos como el gasóleo y las semillas.

A LA ESPERA DE QUÉ PASA EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES, SE DA EL CASO DE QUE LA CEBADA SE ESTÁ PAGANDO MÁS QUE EL MAÍZ

Al otro lado de la balanza, el precio del cereal ha experimentado un buen comportamiento durante todo el año, aunque García Blanco ha recordado que el mantenimiento de estas cotizaciones dependerá de las decisiones de los mercados internacionales.

En este sentido, ha ejemplificado que a día de hoy se producen «circunstancias curiosas», como por ejemplo que por primera vez en la historia el precio de la cebada (en torno a los 302 euros/tonelada) esté por encima del maíz (270 euros/tonelada).

En su opinión, en el número de hectáreas destinadas a la próxima campaña no han influido las lluvias caídas hace dos semanas, de igual forma que tampoco han variado las previsiones de producción en lo relativo a la campaña de aceite para almazara.

En este último caso, las precipitaciones sí han permitido que aceitunas hayan ganado en humedad, calibre y calidad.

Las previsiones apuntan a que Extremadura registrará una producción por encima de las 100.000 toneladas de aceite, unas 20.000 toneladas más en relación a los valores normales y el doble respecto a la campaña pasada.