Europlátano S.A. celebró el pasado sábado en su sede de Los Llanos de Aridane el 25 Aniversario de su fundación, un emotivo acto que sirvió para repasar la trayectoria de esta organización, referente en el sector, y para reconocer la labor de las personas que han hecho posible el firme avance de este proyecto. El acto estuvo presidido por Narvay Quintero, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias, y Francisco Lorenzo Speranzini, presidente de Europlátano S.A., y contó con la presencia de numerosas autoridades, entre las que se encontraban consejeros del Cabildo de La Palma, alcaldes de la isla y diputados, además de socios, trabajadores y clientes de Europlátano.

Un total de 44 socios decidieron fundar Europlátano en septiembre del año 1992. En aquel entonces, con una producción de 5 millones de kilos, un centro de empaquetado, 20 empleos y un ámbito de actuación circunscrito al Valle de Aridane. Las cifras actuales avalan el éxito de un proyecto en constante crecimiento. Hoy en día cuenta con 717 socios, 7 centros de empaquetado, 304 empleos directos, una producción cercana a los 60 millones de kilos, una superficie de cultivo de unas 1.100 hectáreas y un ámbito de actuación que incluye las islas de La Palma, Tenerife y El Hierro. Algunas de las familias que forman parte del proyecto se han dedicado al cultivo del plátano durante más de cien años. La primera constancia documental de la existencia de platanera en La Palma data de 1613 y sitúa su cultivo en una finca propiedad de uno de los socios de Europlátano.

“Hablamos de familias, porque Europlátano es más que una sociedad. Es una sucesión de generaciones»

Durante el acto se reconoció la labor de los presidentes que desde su creación ha tenido la organización. Rosendo Luis Cáceres (1997-2004); Enrique Luis Larroque del Castillo Olivares (2004-2006); Antonio Carrillo Díaz (2006-2014) y Francisco Lorenzo Speranzini (2014-actualidad) y a título póstumo a Antonio Carrillo Kábana, primer presidente de Europlátano. (1992-1997). También se reconoció, a título póstumo, el trabajo y esfuerzo en pro del proyecto de Carlos Aciego de Mendoza Cabrera, primer secretario de Europlátano; Ángel Hernández Lorenzo, miembro del primero Consejo de Administración; y Juan Pedro Hernández Martín, socio fundador.

El presidente de Europlátano, Francisco Lorenzo Speranzini, destacó en su intervención el papel fundamental que juegan los miembros de esta entidad. “Hablamos de familias, porque Europlátano es más que una sociedad. Es una sucesión de generaciones que se caracterizan por su amor a la tierra y a un cultivo que en Canarias crea idiosincrasia y paisaje. Somos conscientes de que la calidad es fruto del esfuerzo perseverante y de que el mejor capital de nuestra empresa son las personas que la forman, unidas a una reputación que tanto ha costado ganar y que tan poco cuesta perder”, aseveró.

Asimismo, incidió en la constante necesidad de buscar la excelencia para mejorar y para garantizar la continuidad del proyecto. “Exigentes con lo que hacemos, somos impenitentes críticos e inconformistas con nuestro trabajo. Europlátano es una muy buena muestra de que la pericia de nuestros agricultores, unida a su tradicional vocación exportadora, resultan un formidable activo en cualquier mercado que apueste por la calidad y la innovación”, afirmó. En este sentido, y ante un panorama que se presentaba novedoso en los primeros años de su nacimiento, recordó que “había que marcarse nuevos objetivos: mejorar la calidad, incrementar el rendimiento de las fincas, escalonar su producción y recuperar nuevos mercados europeos. El mercado se abría a la competencia, a la presencia de la banana de todo tipo y origen, a multinacionales acostumbradas a posiciones dominantes en los distintos mercados internacionales en los que operaban sin restricciones y a una fuerte restructuración e incluso desaparición de los operadores comerciales tradicionales.

A pesar de todo ello”, enfatizó, “Europlátano creció sin interrupción desde su creación, porque supo vislumbrar las grandes oportunidades que ofrecía la nueva situación y adaptarse a los nuevos tiempos. Sus socios crearon una sólida empresa con objetivos claros y definidos, a los que aportaron generosos recursos humanos y económicos, convirtiendo sus explotaciones agrícolas en el mejor ejemplo de cómo producir un plátano que evoluciona según la demanda de un consumidor cada día más exigente”.