Para realizar una estrategia de abonado correcta en el cultivo del cereal, es fundamental, en primer lugar, analizar el comportamiento de los suelos agrícolas y sus reacciones naturales, analizando la aportación de nitrógeno y fósforo al suelo mediante abonos orgánicos versus la aportación con fertilizantes minerales. El primer paso para obtener una buena producción es analizar los suelos y ver sus carencias ante las demandas del cultivo.

Así, por ejemplo, en Castilla y León se encuentran suelos con ph muy básico, con mucho calcio, poco fósforo disponible, bajos de materia orgánica, con riesgo de erosión y carencias de hierro, azufre y otros nutrientes. Por tanto, es importante conocer las carencias para poder nutrir los suelos de acuerdo con las mismas y según las necesidades concretas de cada cultivo: no es lo mismo fertilización que nutrición precisa.

Desde ICL Specialty Fertilizers se apuesta por el uso de fertilizantes de liberación controlada (CRF), que se aportan de forma localizada junto a la semilla, con un porcentaje encapsulado tanto de nitrógeno como de fósforo. Es muy importante que el nitrógeno dure hasta la aplicación de la cobertera y, también, evitar que el fósforo aplicado no se bloquee en el suelo por un pH elevado.

Para ello, ICL dispone de diversas tecnologías de encapsulado para sus abonos de liberación controlada, como son Poly-S, Resin o E-Max, que permiten elegir la forma de liberación y longevidad más adecuadas, según las necesidades del cultivo, fecha de plantación y tipo de suelo.

Para un buen abonado del cereal, es recomendable utilizar en la época de siembra formulaciones de ICL altas en nitrógeno y fósforo, como Agromaster Start Mini (21-21-5+Mg), Agromaster Start (23-25-5) y Agromaster Start (15-46-0), que ofrecen de 2 a 3 meses de longevidad y todos ellos con el nitrógeno y el fósforo parcialmente encapsulados al 100%, para evitar su pérdida y bloqueo en el suelo.

En cuanto a las dosis a aplicar, en el caso de los fertilizantes de liberación controlada y aplicados de forma localizada, tipo Agromaster Start, se pueden reducir las dosis hasta los 50-75 kg/ha, gracias a la eficiencia del fertilizante CRF. El aplicar estas dosis bajas en siembra permite mejorar la condicionalidad y poder incrementar las unidades fertilizantes de cara a la cobertera.

En los meses de enero y febrero es la hora de incorporar la cobertera del cereal y para ello también podemos utilizar la gama Agromaster, que ayudará a realizar una cobertera eficiente en la aplicación del nitrógeno en la fase de ahijamiento del cereal, gracias a la liberación controlada del nitrógeno, en sus diferentes formas, ureica, amoniacal y nítrica.

Desde febrero hasta mayo son fechas para la aplicación de los herbicidas selectivos en cereal. Para ello se debe recurrir a los abonos foliares como Agroleaf, que ayudarán a tener un mejor efecto del herbicida, a evitar el estrés provocado en el cereal por el herbicida selectivo y nos ayudarán a cubrir las carencias del cultivo, mejorando su ahijamiento y crecimiento hasta el estadio de hoja bandera. Los abonos foliares Agroleaf, tienen diferentes formulaciones para satisfacer nuestras necesidades en el cultivo, siendo probados con diferentes herbicidas y fungicidas en el cereal. Pueden consultar las tablas de compatibilidad en el catálogo general de agricultura de ICL.

Para realizar aplicaciones de fertilizante soluble en los cultivos extensivos y cereal, puede recurrir a nuestra gama de solubles Nova.

Más Información en www.icl-sf.es

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