España vuelve a arder. Y la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE) reclama la aprobación urgente de un Pacto de Estado por los Bosques, que reconozca definitivamente determinar la gestión forestal sostenible como una prioridad estratégica para España. Un acuerdo basado en Implantar mecanismos permanentes de compensación por los servicios ecosistémicos.

Pero antes de cualquier otra consideración, desde la Confederación han querido expresar su más profundo pesar por todas las personas fallecidas, heridas, evacuadas y afectadas por los incendios forestales que están asolando nuestro país. «Tras cada incendio hay vidas truncadas, hogares perdidos, explotaciones destruidas y un patrimonio natural cuya recuperación llevará décadas. Pero sería un grave error considerar que estamos únicamente ante una sucesión de incendios excepcionales», aseguran.

Para la organización, «estamos asistiendo al fracaso de una política forestal que, durante demasiado tiempo, no ha respondido a la realidad diversa, compleja y cambiante de los montes españoles.
Mientras el territorio evolucionaba, la política forestal permanecía prácticamente inmóvil. Mientras nuestros bosques crecían y acumulaban combustible, la gestión forestal desaparecía progresivamente de las prioridades públicas. Mientras la sociedad demandaba cada vez más servicios ambientales, quienes los hacen posibles seguían asumiendo en solitario los costes de conservarlos».

LA EVIDENCIA YA NO ADMITE DISCUSIÓN Y EL CAMBIO CLIMÁTICO AGRAVA ESTA SITUACIÓN

España posee hoy la mayor superficie forestal de su historia: más de 28 millones de hectáreas, que ocupan el 56 % del territorio nacional. El 72% de esa superficie pertenece a propietarios forestales privados. Cada año nuestros montes generan alrededor de 46 millones de metros cúbicos de biomasa, de los que únicamente se aprovecha una parte. Millones de toneladas permanecen acumuladas en el territorio, convirtiéndose en el combustible que alimenta incendios cada vez más rápidos, más intensos y, en demasiadas ocasiones, fuera de toda capacidad de extinción.

El cambio climático «agrava esta situación, pero no explica por sí solo la magnitud de los incendios que estamos viviendo. Los grandes incendios encuentran el escenario perfecto cuando el territorio deja de gestionarse. Y ese escenario no es fruto del azar. Es la consecuencia de décadas de abandono, de falta de incentivos, de una rentabilidad insuficiente, de una burocracia excesiva y de la ausencia de una estrategia forestal estable y adaptada a la realidad de nuestros montes», afirman desde COSE.

Por eso, desde Confederación destacan que la gravedad de la situación exige reconocer un hecho especialmente relevante: «hoy existe un amplio consenso científico, técnico y profesional sobre las causas de los grandes incendios forestales. Propietarios y gestores forestales, comunidad científica, universidades, servicios de prevención y extinción, ingenieros, investigadores y profesionales del territorio coinciden en un mismo diagnóstico: la acumulación continuada de combustible, unida a fenómenos meteorológicos extremos, está generando incendios de comportamiento cada vez más violento que, en determinadas condiciones, superan incluso la capacidad de los mejores dispositivos de extinción».

Asimismo, resaltan que los propietarios forestales privados «gestionamos la mayor infraestructura natural de España. Somos quienes cuidamos más de veinte millones de hectáreas forestales. Quienes invertimos en su conservación. Quienes planificamos tratamientos selvícolas. Quienes mantenemos caminos, recuperamos pastos, gestionamos la biomasa, conservamos el paisaje y reducimos el combustible que alimenta los incendios. Conocemos el territorio porque vivimos en él. Sabemos cómo prevenir los incendios porque trabajamos en el monte durante todo el año. Y sabemos que ningún dispositivo de extinción podrá sustituir jamás a una gestión forestal permanente. España necesita excelentes medios de extinción. Pero necesita, sobre todo, menos incendios imposibles de extinguir».

ES NECESARIO LA APROBACIÓN DE UN UN PACTO DE ESTADO POR LOS BOSQUES

Por ello, la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España reclama la aprobación urgente de un Pacto de Estado por los Bosques, que reconozca definitivamente la gestión forestal sostenible como una prioridad estratégica para España.

Ese pacto debe sustentarse, al menos, sobre los siguientes compromisos:

1. Reconocer la gestión forestal sostenible como una actividad de interés general, imprescindible para proteger la vida de las personas, adaptar nuestros bosques al cambio climático y conservar el patrimonio natural.

2. Aprobar una fiscalidad forestal específica, adaptada a la realidad de la actividad selvícola y a sus largos ciclos de producción, que incentive la inversión en prevención, reconozca la figura del selvicultor activo y favorezca la continuidad de la gestión forestal.
El sector forestal junto con GREENPEACE y WWF han elaborado una propuesta técnica completa para la mejora de la fiscalidad aplicable a la actividad selvícola, disponible en:
https://www.selvicultor.net/wp-content/uploads/2025/11/Mejora-de-la-fiscalidad-aplicable-a-la-actividad-selvicola.pdf

3. Implantar mecanismos permanentes de compensación por los servicios ecosistémicos, remunerando a quienes generan beneficios públicos como la captura de carbono, la regulación del agua, la conservación de la biodiversidad, la protección del paisaje o la reducción del riesgo de incendios.

4. Simplificar y agilizar los procedimientos administrativos, eliminando barreras que retrasan actuaciones selvícolas esenciales para la prevención y facilitando una gestión forestal basada en criterios técnicos.

5. Impulsar decididamente la movilización sostenible de la biomasa, la agrupación de propietarios forestales y la profesionalización del sector, transformando un problema ambiental en empleo rural, bioeconomía, energía renovable y resiliencia territorial.

6. Desarrollar una planificación territorial frente a los grandes incendios, identificando zonas estratégicas de gestión, priorizando actuaciones preventivas a escala de paisaje y garantizando una financiación estable y plurianual para su mantenimiento.

Finalmente, reseñan que «no pedimos privilegios. Pedimos que el Estado trate los bosques con la misma importancia estratégica con la que protege cualquier otra infraestructura esencial del país.
Cada euro invertido en gestión forestal evita pérdidas ambientales, económicas y sociales muy superiores. Cada hectárea gestionada reduce el riesgo de que el próximo incendio sea incontrolable.
Cada propietario que abandona su monte representa una oportunidad perdida para prevenir la siguiente tragedia. La sociedad española debe decidir si quiere seguir reaccionando cada verano ante incendios cada vez más extremos o comenzar, de una vez, a construir la política forestal que nuestro país necesita. Todavía estamos a tiempo. Pero el tiempo se agota.

«Los bosques no pueden esperar más. España tampoco».

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