La Unión de Agricultores y ganaderos de La Rioja (UAGR-COAG) ha criticado el Decreto de la Sequía del Gobierno por dejar fuera a esta Comunidad. La organización, que asegura que «el sálvese quién pueda parece ser la postura que ha adoptado el Ministerio de Agricultura con los agricultores y los ganaderos riojanos» lamenta que las ayudas aprobadas la semana pasada no incluyen a la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Precisamente el pasado 9 de junio, Día de La Rioja, fue el día elegido por el Gobierno de España para publicar el Real Decreto-ley que reconocía oficialmente la sequía en varias zonas de España, «pero olvidándose de nuestra Comunidad», por lo que critica «el abandono ministerial a un sector tan castigado, no solo por la sequía, sino por la helada que afectó a viñedo, frutales y cereales a final de abril».

UAGR RECUERDA QUE ADEMÁS DE LA FUERTE SEQUÍA HAN SUFRIDO EPISODIOS DE GRANIZO Y HELADAS

Asimismo, la UAGR muestra su «decepción por el evidente desprecio a los agricultores y los ganaderos riojanos, ya que no van a poder acceder a ayudas estatales que palíen en parte sus pérdidas por la brutal sequía que sufre el campo riojano desde hace más de un año».

El Ministerio de Agricultura aprobaba con el citado Real Decreto ayudas específicas para los regantes de las cuencas  de los ríos Júcar y Segura, así como de la parte española del río Duero. En cambio «nada se dice para los de la cuenca del Ebro, al parecer porque nuestra Confederación no apoyó la petición del Consejero de Agricultura de La Rioja, Íñigo Nagore, de declarar la sequía en nuestra cuenca».

Por esto, la UAGR vuelve a reclamar a las autoridades, tanto regionales como estatales, que adopten urgentemente medidas de ayuda excepcionales para los agricultores y los ganaderos riojanos, ante esta sequía tan excepcional. «El Ministerio y la Consejería deben apoyar al sector agrario, que además de la sequía ha sufrido recientes episodios de granizo y helada que dificultan su rentabilidad. Para la Unión no basta con pequeños parches ni fiar todo al seguro agrario, ya que esta última herramienta no compensa todas las pérdidas que las adversidades climatológicas ocasionan».