La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha advertido este jueves de que el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (siglas en inglés RASFF) ha detectado en los Países Bajos aguacates ecológicos marroquíes con elevados residuos de Clorpirifos, una sustancia prohibida y peligrosa para la salud humana.  De esta forma responde a las críticas de Marruecos que le acusaban de haber realizado «acusaciones falsas y difamatorias».

Esta denuncia española ya había denunciado la semana pasada tras la interceptación por parte de las autoridades de los Países Bajos –comunicada al Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos– de una muestra de la mencionada fruta foránea con una proporción de 0,29 miligramos/kilo, cuando su Límite Máximo de Residuos (LMR) está fijado en el mínimo detectable en laboratorio, 0,01 mg/kg.

La organización encabezada por Cristóbal Aguado responde mediante la presentación de dicha notificación oficial a la Confederación Marroquí de Agricultura y Desarrollo Rural (Comader) que denunció en el portal H24INFO “las acusaciones falsas y difamatorias de AVA-Asaja”, así como sus “planteamientos hostiles y sin fundamento”.

En un comunicado, Aguado ha señalado que “no entendemos la posición de esta entidad marroquí. Si ha habido un incumplimiento, hay que reconocerlo e intentar de manera contundente que no vuelva a suceder. Pero negar la realidad, cuando hay documentos europeos de carácter oficial que lo evidencian, es un despropósito y una irresponsabilidad.»

«Podría haber sido fruto de un error que una empresa comercializadora de Marruecos enviara estos aguacates ecológicos marroquíes con residuos de una materia prohibida, en este caso Clorpirifos, pero resulta especialmente escandaloso que esa detección se haya producido en un producto que se vende como ecológico».

«Esto no puede ocurrir por la sencilla razón de que los productos ecológicos no pueden usar productos de síntesis. Si los sistemas de inspección y control no funcionaran en Marruecos tendrían que revisarse inmediatamente porque estaríamos hablando de una estafa intolerable tanto para los productores europeos, que no pueden rentabilizar sus cosechas frente a esta competencia desleal, como especialmente para los propios consumidores europeos”, ha agregado.