Francia dio la idea que ahora la defiende JARC en Cataluña. Hay falta de mano de obra agrícola por el ciere de fronteras y la actividad agraria debe mantenerse activa. Por eso, desde la organización agraria proponen que se cubra esta demanda con los desempleados nacionales utilizando a los parados de los distintos municipios agrícolas para trabajar en el campo y no tener que hacer desplazamientos.

Con la declaración del estado de alarma por parte del Gobierno del Estado el pasado 14 de marzo, el sector agrario es un sector básico y clave, ya que asegura el suministro de productos de primera necesidad. Los productores de alimentos, explica Jaume Domènech, jefe sectorial de Laboral de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya, “tenemos que buscar alternativas que nos permitan continuar desarrollando su actividad, bajo unas circunstancias, que agravan la ya habitual carencia de mano de obra cualificada para llevar a cabo ciertas tareas agrícolas”, y añade, “por supuesto, en todo momento manteniendo los requisitos y obligaciones impuestos a nivel sanitario y de seguridad de los trabajadores”.

Jaume Domènech explica que existe una preocupación real en el sector, de no poder disponer de personal suficiente para cubrir todas esas tareas, que en muchos casos, hasta ahora, se hacían a través de personal de contratación en origen con países terceros.

Por otro lado, el jefe de Laboral recuerda que el pasado día 20 de enero, desde JARC se instaba a las administraciones a explorar nuevas vías de contratación, teniendo en cuenta las diferencias territoriales y las necesidades específicas de formación que requieren los trabajadores de cada zona de Cataluña.

Ante las circunstancias actuales, JARC plantea dos propuestas para resolver esta situación de falta de mano de obra:

En primer lugar, que dirigirá a las Administraciones competentes para pedir el compromiso de los Servicios de Ocupación de la Generalitat de Cataluña (SOC), en el ámbito municipal, de cubrir mediante sus inscritos, la necesidad de mano de obra que se pueda dar en las explotaciones agrarias de aquel municipio. De este modo, se evitan desplazamientos largos de los trabajadores demandantes y la obligación de alojamiento, por parte del empresario (que implicaría una seria dificultad a la hora de cumplir los requisitos de seguridad y de confinamiento establecidos).

La segunda propuesta tiene que ver con la adaptación y adecuación de maquinaria agrícola para efectuar tareas agrícolas propias de esta época, sobre todo en el sector de la fruta, como podría ser la utilización del cepillo.


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