La relevancia del sector avícola dentro de la economía catalana y la importancia de que se reconozca el valor de su modelo organizativo, que ha sido clave para situar la avicultura como el segundo sector en contribución a la producción final agraria de Cataluña -sólo detrás del sector porcino-, ha sido una de las principales reivindicaciones de la Federación Avícola Catalana (FAC) durante la asamblea general de la entidad, que agrupa a la mayoría de las empresas productoras de aves de corral y de huevos de Cataluña. El encuentro tuvo lugar ayer tarde en Vilafranca del Penedès y contó con la presencia de la directora general de Agricultura y Ganadería de la Generalitat de Catalunya, Elisenda Guillaumes, quien asistió al acto en representación de la consellera de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural, Teresa Jordà.

En el sector avícola existe la percepción generalizada de que existe un conocimiento insuficiente de su estructura y del sistema de integración, que hace que las integraciones sean percibidas erróneamente como grandes empresas, incluso por parte de la administración. Esta falta de comprensión dificulta la articulación de propuestas adecuadas para el sector desde las instituciones públicas.

Dentro del sector avícola existen integraciones de todos los tamaños, incluso algunas muy pequeñas. También son diversas en cuanto a su actividad y se dan en diferentes eslabones de la cadena de producción, ya que las hay de engorde pero también de reproductoras, de recría o de ponedoras. A modo de ejemplo, en cuanto a la actividad de engorde de pollo y pavo, prácticamente el 50% de la producción está en manos de un gran número de integradoras de tamaño medio y pequeño, que acogen a muchas explotaciones repartidas por todo el territorio catalán. Por su parte, el sector avícola se compone también de granjas independientes que complementan este modelo de producción y que añaden diversidad y complejidad al sector.

En palabras del presidente de la FAC, Joan Anton Rafecas, “el sistema de integración es un modelo de estructura económica de la avicultura que ha demostrado su validez por su alto grado de eficiencia, competitividad y arraigo en el territorio. Es un modelo que convive perfectamente con una avicultura de base familiar, pero que está altamente profesionalizada y del que forman parte muchas pequeñas explotaciones de todo el territorio.” Rafecas añadió que “la integración de la avicultura ha tenido un papel decisivo en la evolución del sector avícola y nos ha permitido desarrollar un altísimo grado de profesionalización y eficiencia en un tiempo relativamente corto y alcanzar los niveles actuales de calidad, bioseguridad, bienestar animal y sostenibilidad, por lo que es modélico dentro del sector ganadero. Las integraciones establecen sinergias entre integrados e integradoras, donde el beneficio es mutuo, y permiten al sector funcionar de forma eficiente y mantener un crecimiento conjunto, así como unir recursos para alcanzar los retos que afronta.”

Para el sector avícola, es importante que la administración tenga en cuenta cómo es y cómo funciona el sector, para poder dar respuesta a sus necesidades específicas y evitar situaciones como la que se produjo en el año 2020 durante la crisis que sufrieron las empresas a causa de la situación derivada de la pandemia de Covid-19. Entonces no se pudo contar con la ayuda de la administración para paliar los efectos de la crisis y las empresas avícolas no pudieron acceder a las ayudas dirigidas a la ganadería, puesto que éstas no tuvieron en cuenta las particularidades ni las necesidades del sector.

“Hay que promover un mejor conocimiento del sector, de cómo se estructura y cómo funciona por parte de la administración catalana, lo que consideramos imprescindible para la toma de decisiones estratégicas ante las necesidades más urgentes para el sector y para el desarrollo de políticas públicas que nos afectan y que marcarán profundamente nuestra actividad en el futuro”, concluyó Joan Anton Rafecas.

LA NECESIDAD DE UN NUEVO SISTEMA REPRESENTATIVO PARA EL SECTOR AGROALIMENTARIO CATALÁN

Otro obstáculo para el desarrollo del sector avícola catalán es la representación insuficiente en los espacios de interlocución con la administración catalana. Su representación actual no se corresponde ni con la realidad del sector ni con su relevancia como actividad estratégica en la economía catalana.

La FAC considera que la administración de la Generalitat tiene pendiente dotar al sector agroalimentario catalán de un sistema representativo más adecuado. El actual sufre de diversas carencias, como la ausencia de la industria agroalimentaria, aparte de la cooperativa, y de las empresas productoras, tanto las que forman parte de integraciones como de otros tipos.

El sector avícola, en concreto, requiere una representación adecuada a su dimensión y estructura, que le permita participar en las estrategias sectoriales del Departamento de Acción Climática. Debido a su escasa presencia en la actualidad, el sector no ha tenido la ocasión de participar en el diseño de la nueva PAC, que se ha abordado recientemente y que podría incluir líneas de apoyo tanto a los avicultores como a la industria avícola. En este caso, ha sido una ocasión perdida para las empresas y avicultores a la hora de solicitar ampliaciones en cuanto a presupuesto y a los beneficiarios, o la ampliación de los plazos, en las ayudas para mejoras en bienestar animal.

LIQUIDEZ Y AYUDAS PARA LA ELIMINACIÓN DE LAS JAULAS EN PONEDORAS, LAS NECESIDADES MÁS URGENTES

El sector avícola ha solicitado recientemente al Departamento de Acción Climática una línea específica de apoyo para poder asumir los cambios que supone la eliminación progresiva de la cría de ponedoras en jaulas, dado que muchas empresas no han completado la amortización de la reconversión de 2012, cuando se sustituyeron todas las jaulas por jaulas enriquecidas.

La situación geopolítica actual y el acusado incremento de los precios de las materias primas y de otros costes de producción, están provocando una falta de liquidez a las empresas y a los avicultores. La Administración ha propuesto una línea específica de financiación para aliviar la tesorería que, pese a su urgencia, está tardando en materializarse. La FAC ha pedido a la directora de Agricultura y Ganadería una mayor celeridad para no poner en peligro la continuidad de las empresas.

LOS RETOS DE FUTURO: LA INFLUENZA AVIAR, LA SOSTENIBILIDAD Y LA RECONFIGURACIÓN DEL SECTOR CÁRNICO

De entre los numerosos retos a los que se enfrenta el sector avícola, Joan Anton Rafecas quiso destacar la importancia de coordinar esfuerzos con la administración para implantar nuevos sistemas de lucha y control de la influenza aviar altamente patógena, en el menor plazo posible. “La influenza aviar es una amenaza que cada vez nos preocupa más. La enfermedad ha cambiado, se ha extendido tanto geográficamente como en el tiempo y se ha evidenciado la necesidad de nuevas estrategias de lucha. Pedimos a las administraciones trabajar a todos los niveles para desarrollar estas nuevas estrategias lo antes posible. La vacunación es la medida que se considera más necesaria para los próximos años y cuenta ya con el apoyo de los representantes políticos de la Unión Europea. Desde el sector coincidimos en la valoración de añadir la vacunación a la bioseguridad y la vigilancia como estrategias de lucha y evitar las pérdidas que provoca esta enfermedad.”

Durante la asamblea se hizo hincapié en la necesidad de que el sector siga trabajando para destacar el valor de los productos avícolas, tanto la carne de ave como los huevos, que son alimentos frescos, naturales y con un gran valor nutritivo, necesarios para una dieta mediterránea sana y equilibrada y que forman parte indisoluble de nuestra cultura alimentaria.

La sostenibilidad es también un tema clave para los productores avícolas. Rafecas se refirió a esta cuestión afirmando que “las empresas avícolas, como parte activa de la sociedad, estamos comprometidas con la necesidad de una rápida adaptación a los nuevos condicionantes a los que nos obliga el cambio climático. Las obligaciones de las empresas de la Unión Europea se están incrementando de forma exponencial y es necesario que todos los agentes del sistema económico y social seamos conscientes de que esta adaptación no implique ni pérdida de capacidad productiva en el país ni pérdida de competitividad».

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