La tierra cultivada en España alcanza los 17 millones de hectáreas en España -173 millones en la Unión Europea-, una superficie vital para el sector agrario que aprovecha el Día Mundial del Suelo, para recordar que es su elemento fundamental de producción y que trabajan en su cuidado y mejora.

Con el lema «Mantengamos vivo el suelo, protejamos la biodiversidad del suelo», se celebra este sábado una jornada designada por la FAO «para centrar la atención en la importancia de un suelo sano y abogar por la gestión sostenible» de sus recursos.

Este año, la FAO se centra en la capacidad de la biodiversidad del suelo como «solución natural a mucho de los retos que afronta la Humanidad, desde la producción de alimentos hasta el almacenamiento del agua», un planteamiento que ya asumen las distintas administraciones y las organizaciones y entidad agroalimentarias.

En el caso de la Política Agraria Común (PAC), su futura programación se enmarca en la estrategia del Acuerdo Verde Europeo, en la que los suelos «desempeñan un papel fundamental en el logro del objetivo de una Unión Europea (UE) climáticamente neutra para 2050» y de la estrategia «De la granja a la mesa».

Así lo aseguran fuentes comunitarias, que también recuerdan que en sus políticas se plantean, por ejemplo, «la reducción del 50 % en el uso de plaguicidas químicos para 2030 y del 20 % en el de fertilizantes, devolver al menos el 10 % de la superficie agrícola a las características de los paisajes de alta diversidad y que el 25 % de las tierras agrícolas de la UE se cultiven orgánicamente».

COMO REITERAN AGRICULTORES Y GANADEROS, SIN LA TIERRA ELLOS NO EXISTIRÍAN, PERO SIN ELLOS LA TIERRA Y EL TERRITORIO NO SE MANTENDRÍAN VIVOS

De acuerdo a sus datos, la degradación del suelo -además de por la erosión, al desertificación o la contaminación- también se produce por una «fertilización desequilibrada, el uso excesivo de aguas subterráneas para el riego, el uso indebido de plaguicidas, el empleo de maquinaria pesada o el pastoreo excesivo».

En ese sentido, la agricultura de conservación figura como una de las herramientas del sector para combatir la pérdida y degradación del suelo y cuyos tres principios son la supresión del laboreo, la presencia de una cubierta vegetal y la rotación de cultivos.

La Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC-SV) y la organización agraria UPA, participantes ambos en el Grupo Operativo Mosoex, trabajan para «analizar e identificar las mejores prácticas para mejorar el estado de los suelos agrícolas», al incrementar el contenido de materia orgánica.

Hay incontables proyectos desde todos los sectores agroalimentarios enfocados a este objetivo, como el «WeLaser», en el que participa la organización agraria COAG y que busca sustituir los químicos contra las malas hierbas utilizando una fuente láser de alta potencia.

O el desarrollado por Tebrio, empresa biotecnológica que ha desarrollado un fertilizantes orgánico a partir de insectos, que según aseguran incrementa el rendimiento de la cosecha y mejora el terreno, al acelerar «el intercambio de nutrientes disponibles».

La organización agraria ASAJA plantea a Efeagro «¿se imaginan un mundo sin agua o aire, o que estuviesen contaminados? Nadie puede imaginar que nuestro mundo funcionase con estos recursos naturales comprometidos o en condiciones precarias, por eso se apoya cada vez más, por parte de gobiernos e instituciones».

Y responde que, por ello, defienden «el mismo trato para otro recurso natural no menos importante, el suelo» y la necesidad de «proteger el suelo para evitar su pérdida» y que esté en óptimas condiciones, porque si no «su productividad se verá comprometida y la alimentación de la población podría estar en peligro».

Como reiteran agricultores y ganaderos, sin la tierra ellos no existirían, pero sin ellos la tierra y el territorio no se mantendrían vivos.

(Texto: Laura Cristóbal / Efeagro)