El proyecto piloto BIOPROINSECT, que cuenta con una subvención de casi 150.000 € (cofinanciados al 75% por fondos FEADER), desarrollará un innovador sistema que, a través de un tratamiento enzimático con proteasas, permita separar la quitina del resto de componentes del insecto. De esta manera se obtendrán, de una manera eficiente y sostenible, proteínas de alta calidad, ácidos grasos poliinsaturados y quitina, tres productos con un alto valor económico.

En los últimos años se ha incrementado la demanda de alimentos de alto valor nutritivo. En el caso concreto de los ingredientes proteicos, se espera que el mercado mundial, actualmente entorno a los 40.000 millones de dólares, crezca con una tasa del 9,7% hasta 2027. Esto ha provocado que el sector dirija su punto de mira hacia nuevas fuentes de proteínas que permitan satisfacer esa demanda. En concreto, los insectos.

En enero de 2021, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó su primera evaluación completa de un insecto como alimento para humanos, concluyendo que la larva del gusano de la harina (Tenebrio molitor) no supone problemas de seguridad. Cinco meses después, mediante el Reglamento (UE) 2021/882, la Comisión Europea autorizó la comercialización de larvas de T. molitor desecadas como nuevo alimento.

Sin embargo, la proteína presente en estos insectos está unida a un componente estructural, la quitina, que es considerado un anti-nutriente, debido a que provoca una reducción en la digestibilidad de la proteína del insecto, limitando su potencial.

El objetivo del proyecto piloto BIOPROINSECT es extraer la quitina del resto de componentes mediante un proceso natural y respetuoso con el medio ambiente. Se desarrollará un innovador proceso enzimático que permita fraccionar los insectos en proteínas de alta calidad, ácidos grasos y derivados de la quitina. Las proteínas obtenidas, gracias a la extracción de la quitina, serán de alta digestibilidad y de alto valor, por tanto, idóneas para cubrir necesidades nutricionales. Por otro lado, los derivados de la quitina extraídos serán transformados en compuestos con actividades prebióticas, antimicrobianas y antioxidantes, para ser añadidos como suplemento nutricional y conservante en dietas para animales.

Este proceso, comparable a una biorrefinería, está, además, fuertemente comprometido con la economía circular, puesto que los subproductos generados de la cría de los insectos serán reutilizados para la producción de las enzimas necesarias. Asimismo, no se generará ningún tipo de residuo ni causará daños al medio ambiente.

El proyecto piloto BIOPROINSECT busca modernizar y diversificar el sector primario mediante el empleo de la biotecnología para el bioprocesado de insectos, en concordancia con la RIS3 (Estrategia de Especialización Inteligente de Galicia). De este modo, a través de la innovación se reforzará la posición de la industria agroalimentaria de Galicia como productora de alimentos funcionales a la vez que, con el conocimiento generado, se promueve la diversificación del medio rural.

Liderado por la empresa gallega Galinsect, BIOPROINSECT cuenta también con la participación de FEUGA y la Universidad de Vigo, a través del Grupo BiotecnIA.