La idea de un nuevo etiquetado frontal obligatorio en los productos agroalimentarios, que incluiría también un código de colores para informar de los valores nutricionales, no logró este martes 15 el apoyo unánime de los países de la Unión Europea.

El asunto se trató en un Consejo de ministros de Agricultura donde se aprobaron unas conclusiones de la presidencia, que este semestre está en manos de Alemania, que no fueron respaldadas por tres países, dijo al término de la reunión en rueda de prensa la ministra alemana de Agricultura, Julia Klöckner. Los tres estados que se opfueron Italia, Grecia y la República Checa, indicaron a Efe fuentes europeas.

El objetivo es avanzar hacia un etiquetado obligatorio armonizado que permita a los consumidores optar con más facilidad por alimentos saludables.

El ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, dijo en declaraciones a la prensa que España apoya ese etiquetado que servirá para aclarar «de dónde vienen, cómo se han producido y qué características nutricionales» tienen los alimentos, algo que responde a la demanda de los ciudadanos, dijo.

La organización europea de consumidores BEUC lamentó que, pese a los esfuerzos de Alemania, no haya sido posible lograr una posición unánime del Consejo sobre «los elementos básicos de cualquier futuro etiquetado nutricional».

Mientras la aplastante mayoría de estados respaldaron un etiquetado obligatorio y armonizado en la parte frontal de los envases «una minoría sigue bloqueando las soluciones para ayudar a los consumidores a comprar comida más saludables», indicó BEUC.

LOS CÓDIGOS DE COLORES, EN REFERENCIA A LOS «SEMÁFOROS» DE ALGUNOS PAÍSES, «NO HAN DEMOSTRADO SER EFECTIVOS A LA HORA DE AYUDAR A LOS CONSUMIDORES”

La organización recordó que uno de cada dos adultos en la UE tiene sobrepeso o es obeso, por lo que este tipo de etiquetado podría ser una ayuda para combatir ese problema.

El pasado septiembre siete países de la Unión Europea (UE) – Italia, Grecia, Chipre, la República Checa, Hungría, Letonia y Rumanía – se opusieron a la idea de ese tipo de etiquetado, según explicaron en un documento.

Subrayaron que los productos agroalimentarios forman parte de la «herencia cultural» y que si se armonizan las normas, se debería exceptuar a los productos con denominación de origen protegida, las especialidades tradicionales y ciertos alimentos como el aceite de oliva.

Indicaron además que los códigos de colores, en referencia a los «semáforos» que utilizan en el etiquetado algunos países, «no han demostrado ser efectivos a la hora de ayudar a los consumidores a evaluar el valor y calidad real nutritiva de los alimentos».

La intención de Bruselas es presentar una propuesta a finales de 2022 para un etiquetado obligatorio armonizado que dé a los consumidores más opciones de elegir alimentos saludables.

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