Quienes apuestan ahora por el pistacho lo hacen, sobre todo, en condiciones de regadío. 2022 ha sido el punto de inflexión. En ese año se plantaron 10.617 hectáreas nuevas y siete de cada diez (7.373 ha) ya son de pistacho en regadío.

El cambio es evidente porque esas 7.373 ha en regadío son tantas como las que se pusieron los tres años anteriores, (en el periodo 2019-21). En paralelo se ha producido un descenso de la superficie en secano, con 3.244 ha nuevas en 2022 frente a las más de 7.000 que se plantaron sin apoyo continuo de agua en los años 2019 y 2020, por ejemplo, según recoge pistachopro.es.

Para Juan Gallego, fundador de Grupo IberoPistacho, este cambio se debe a la necesidad de controlar mejor la rentabilidad. “En los primeros años del sector del pistacho en España, las plantaciones de secano tomaron el protagonismo, a causa del poco riesgo que implicaba y por la falta de conocimiento del manejo de esta especie. La apuesta principal era el secano como vía más fácil”.

«EL 70% DE LA PRODUCCIÓN VENDRÁ DEL REGADÍO»

“Muchas de las primeras plantaciones se hicieron en suelos poco fértiles, con agua de lluvia escasa y con manejos deficientes por la falta de conocimiento, y aun así los resultados fueron mejor de lo que se esperaba”, subraya.

Es a partir de 2015 cuando el regadío empieza a entrar con fuerza en el sector. “Nos dirigimos a un futuro en el cual el 70% de la producción vendrá de explotaciones de pistacho de regadío. Pues con el regadío tenemos más control de la rentabilidad, por ende, es más interesante desde un punto de vista de inversión y rentabilidad de este cultivo”.

Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, España cuenta con 70.235 ha de pistacheros, con 47.235 ha en secano y 23.000 ha en regadío. No obstante, poco más del 30% de la superficie se encuentra en producción.

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