Angel Samper Secorún / Secretario General de Asaja Aragón

Cada mañana al despertarnos se abre el telón: las noticias en la radio, los mensajes, el teléfono, los WhatsApp, los periódicos, el comentario con el vecino, el primer café, la llegada al trabajo… ¡comienza la función!.

Con los primeros pasos del día, antes siquiera de tomar contacto con la realidad, las noticias de lo que está ocurriendo en cada parte del mundo nos preceden. Y en este gigantesco escenario en el que nos movemos, aparecen los personajes más grotescos, pero también los más nobles y bondadosos. Sin embargo, desde hace casi un año, siniestros mensajeros anuncian machaconamente lo mismo día tras día, tratando de hacernos creer que hay que empezar desde cero, como si una destrucción masiva estuviera arrasándolo todo.

Y como no podía ser menos, también este mensaje ha estado presente en la 51ª Edición del Foro Económico Mundial que se celebra en Davos. Ha sido precisamente su fundador,  D. Klaus Schwab, quien nos ha traído, envuelto en celofán como si de un regalo de Santa Klaus se tratase, la gran noticia que colma todas nuestras expectativas, aunque no sepamos muy bien de qué se trata: es hora del “Gran Reinicio”.

Este mensajero anuncia al mundo entero que ha llegado el momento: entre tanta desolación tenemos la oportunidad de un “Gran Reseteo”, que nos ofrecerá grandes cambios en una sociedad deprimida y sometida. Y nos dice también que los protagonistas de esta gran obra, somos nosotros y, por supuesto, ésta es la oportunidad para crear una sociedad mejor.

Sin embargo, desconocemos la nobleza de intenciones de este mensaje, porque precisamente los mismos que nos indican que no es necesario tener ni poseer para ser felices, están haciendo acopio de bienes y comprando tierras en todo el mundo. Hasta el “Gigante Chino” participa y se congratula de esta “maravillosa” función donde lejos de lo que creemos, la obra no se representa arriba en el escenario sino abajo en platea, mientras nosotros asistimos desde nuestra butaca no como actores sino como convidados de piedra.

Matilde Moro, en su brillante artículo “la dieta planetaria, el próximo apocalipsis zombi” nos describe como un poderoso pilar industrial y económico de alianzas empresariales, encabezadas por multinacionales del sector de la alimentación pretenden transformar “altruistamente” nuestra manera de comer y relacionarnos.  Que los polos opuestos se atraen no es novedoso, pero no deja de ser extraño que confluyan en un mismo fin sensibilidades tan dispares como los movimientos “animalistas” con grandes empresas que han visto la oportunidad en el negocio de la fabricación de la carne porque les resulta más barato fabricarla que comprarla a los ganaderos que la producen. ¡Curioso!

Nuestro editorial “El hombre lobo” (publicado en agosto de 2017, pero de completa actualidad) concluía con una frase del zoólogo austriaco y premio Nobel, Konrad Lorén: “he encontrado el eslabón perdido entre el primate y el hombre civilizado: nosotros”.  Aunque “el hombre lobo” acaba de anunciar que la caza del lobo quedará prohibida en toda España, desde ASAJA mantenemos que mientras quede en pie una sola oveja, vaca, ternero, potro, yegua o cordero, nos enfrentaremos con todas nuestras fuerzas al mayor depredador del siglo XXI: el hombre lobo.

Otro grave despropósito se ha producido con la modificación del reglamento transitorio de la PAC. “Queremos acabar con las condiciones artificiales” nos dicen desde la propia Administración. En ASAJA estamos de acuerdo tanto en la elaboración de normas claras y sencillas como en la creación de condiciones naturales, pero en tanto eso no suceda es un despropósito dejar sin ayudas a un sector que las necesita, especialmente cuando es la Administración la que está cambiando continuamente sus propias reglas sin ofrecer otras nuevas que den cobertura a quienes dejan totalmente desprotegidos. Es muy grave lo que está ocurriendo.

Por si esto no fuera poco, la aplicación de una acelerada “convergencia” en muchos sectores, especialmente la ganadería, está provocando, lo contrario de lo que pretende, produciendo grandes injusticias, por cuanto existen explotaciones que van a ver reducidas drásticamente las ayudas, rompiendo la premisa de que se cobre lo mismo por hacer lo mismo.

Cuando las Administraciones Públicas extienden una y otra vez la lógica de la sinrazón, cobra especial actualidad la conocida frase “en política nada es lo que parece”. Su falta de credibilidad contribuye a nuestro desánimo. Por ello, como contrapunto y para revertir esta indeseable situación, es más necesaria que nunca la unión de nuestro sector a través de plataformas fuertes como las que hemos creado, la plataforma transpirenaica, la plataforma por la ganadería extensiva, la plataforma generada por el problema de los pastos, etc. En este sentido, cabe mencionar a AGRICAragón, que se ha convertido en la mayor plataforma económica de Aragón. Todas ellas son un claro ejemplo de un sector responsable que se une para denunciar e intentar corregir todos estos graves despropósitos donde la apuesta por el Medio Rural, en estos momentos solo está en el discurso.

Son momentos muy difíciles para todos, pero el gran Reinicio al que alude Klaus Schwab en Davos, se ha confundido de destinatario. La estructura política, la Administración Pública, y más aún, los que intentan utilizarnos a su interés y antojo deberían ser los destinatarios, de este “Gran Reseteo. La desconexión que se practica en la sociedad, sí que necesita un profundo reseteo. La ausencia del orden moral, el egoísmo, la independencia, el ir cada uno a los suyo, vivir irresponsablemente, nos conduce a esta sociedad que como ya hemos apuntado en alguna editorial, nos lleva a la saciedad a través de la “suciedad”.

Tienen que cambiar muchas cosas, también en nosotros. La “participación”, la conexión, el respeto y la mirada hacia el otro son la mejor fórmula para acabar con estas profundas desviaciones. Pero nunca olvidemos que la política es fiel reflejo de la sociedad. Si nos dejamos manipular total e impunemente, la sociedad está condenada al fracaso.  Dice el escritor francés, André Suarés: “En política, la sensatez consiste en no responder a las preguntas. La habilidad, en no dejar que las hagan”. Ese es el arte de la mala política. Necesitamos más que nunca de buena política y de buenos políticos. Sean del color que sea, desde Asaja, los buenos políticos, tendrán siempre, todo nuestro apoyo.